Nada sale como estaba previsto
un año pasado,
es como el agua de un río;
los recuerdos se asemejan a cicatrices
sobre la madera
de un baúl
que guarda las esperanzas bajo llave.
Nada sale como suponían
los recuerdos
se borran entre la niebla,
nada sale como en los resúmenes
previos
como en los buenos deseos.
Nada sale como yo hubiera querido
como hubiera apostado,
pero lo que queda es jugar con las cartas
dadas
como si fueran las únicas posibles
y es que lo son
y de nada vale esperar una mano mejor
porque
nada sale como estaba previsto
un año pasado...