El corazón encogido y acelerado
al tiempo
y una persistente sequedad de boca.
No es miedo pero se acerca.
La mirada casi nublada,
el pulso duplicado,
el cerebro en huelga de celo.
No es excitación pero se acerca
La seguridad de una improbabilidad,
los nervios a flor de piel,
una única idea recurrente.
No es obsesión pero se acerca.