Cuando los cuandos en vez de promesa
resultan atadura de doble lazada
cuando las vueltas son peores que las idas
y los sueños no tienen más remedio
que volverse realidad.
Sólo entonces vislumbro
una salida ente la niebla
que devora la ciudad.
Escrito por J. Trallero a las Septiembre 19, 2005 11:33 PM