Estaba sola tumbada sobre la ancha cama enorme, en la habitación de hotel de amplias estrellas pagado por la empresa. Cogió el teléfono dudando si llamarlo o no. Mejor no, posiblemente estuviese ocupado. Antes de que soltara el móvil, este empezó a sonar y vio su nombre brillando en la pantalla
Todavía seguía hipnotizando teléfonos.
Resulta inspirador...