Saber si vale o no la pena depositar esperanzas
en un destino danzón y un poco mal hablado
si se puede o no se puede confiar en encontrar
alguna verdad entre manojos de mentiras.
Lo que da lo mismo sin nada dar,
sin oprimir la mirada con o contra
la silueta contoneante de esa chica caminando
a contraluz de un sol de agosto
que solo asola la calle empedrada
y peatonal.
La hora pesada que arrastra mi mano
llevando el resto de mi cuerpo,
la lenta y tediosa espera ante una cristalera
viendo pasar tanto coche en va y viene.
Viejos ritmos que huyen de la ciudad
con título de un poema de asfalto
infernal
del que no terminé de abjurar nunca.
El reflejo del sol en el blanco
me ciega
Cuelgo de la percha las ganas de
no perderte para siempre
junto a las de volver a verte
pronto.
Un eclipse de sol ¿traerá la noche
a las 11 de la mañana?
No pongas más difíciles las cosas
que ya se complican solas
de por si, sin interferencias de cobertura
extravagante y variable.
Hay consejos para desoir y opiniones
que están mejor en silencio
o cubiertas de bofetadas de sinrazón.
Las buenas intenciones son peores
que las malas,
un vaso de agua fría para aplacar
mi ira momentanea.