Estropear por impaciencia los momentos,
escupir medias verdades con sueño,
interpretar erróneamente los silencios,
romper la lluvia con un paraguas cerrado,
consumar un matrimonio a la vieja usanza, ya tan consumido/a,
deslizar por el filo de una mirada los sentimientos,
darle vueltas concéntricas a ciertas tonterías o absurdeces,
fijar con terca gomina las ideas a la cabeza,
imaginar otro final de tantos finales pausibles,
desmontar, remontar y que sobren piezas,
trazar rutas en un viejo callejero de una década atrás,
despuntar el alba a media noche,
acuchillar la hermosura con diez años,
imponer un criterio cuando menos dudoso.