Noviembre 26, 2005

Tradición

Era tradición en la familia que los hombres no se levantaran de la mesa durante toda la comida, hasta haber terminado el café. -Como tiene que ser y siempre fue en esta casa- añadía Concha, la matriarca. Así fueron educadas sus dos hijas y a eso tuvo que adaptarse su nuera; la costumbre es la costumbre, casi una tradición y Concha es terca como una mula - dice siempre Martin, su marido- y es mejor no discutir con ella.

El silencio se cortaba con cuchillo el día que tras los dos platos de rigor y antes del postre Concha le dijo a Isa y Cecilia, sus hijas, "ayudarme a recoger" y Ceci recién llegada de su primer año en la facultad le dijo: "Y estos no van a ayudar mamá?" Señalando a su padre y a su hermano.

-Deja a los hombres a lo suyo y trae los platos.
-¿Lo suyo? ¿Qué es lo suyo? ¿ El fútbol? A mi también me gusta el fútbol
-Venga! Déjate de tonterías y recoge
-no - dijo volviéndose a sentar.

Silencio espeso como la nata de la leche recién ordeñada. Concha se fue mascando el cabreo a la cocina, se hubiera esperado algo así de Begoña, su nuera, que siempre había sido un poco señorita, pero ¿de su propia hija?. La culpa era de la universidad que en vez de enseñarla a ser una buena madre le llenaban la cabeza de tonterías.

Ceci permaneció sentada, mientras Isa y Begoña recogían la mesa mirándola de soslayo.

-Hay que ver como eres - dijo Luis, su hermano- Si por ti fuera mamá haría todo el trabajo.
-¿Y si dependiera de ti? No te levantes no te vayas a herniar de llevar a un plato, machote.

Luis enrojeció, enfadado, dispuesto a contestarle a esa niñata. Y entonces su padre riéndose dijo: Venga Luis coge los platos y llévalos a la cocina.

Luis se quedó perplejo.
-No me mires así.-Continuó, dándole una calada a su Ducados- Y no me pidas que los lleve yo. Yo ya no voy a cambiar, pero tú aún estás a tiempo. Y cuando tu hermana tiene razón, pues hay que dársela.

Ceci sonrió a su padre; su madre, su hermana y Begoña que entraban con el postre miraron alucinadas a Luis llevando los últimos platos. Cuando todos estuvieron sentados, Ceci se levantó dio un beso en la mejilla a su padre, puso una mano en el hombro de su madre y dijo: Ya voy yo a hacer el café.

Escrito por J. Trallero a las Noviembre 26, 2005 06:23 PM
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