La venganza se sirve fría, bien fría y preferentemente con guarnición. Todo consiste en esperar sin desesperar y aprovechar la ocasión que más tarde o más pronto, acaba por llegar.
Sin olvidar a Castaño, pero sin dejar que le consumiesen las ganas de hacérselas pagar Alfonso continuó a lo suyo. Disfrutó de sus quince días de vacaciones buscando trabajo en lo suyo, pero como sobran informáticos, aceptó un trabajo de camarero en un bar de moda de las afueras.
Y allí fue donde la conoció, o la reconoció al verla: Morena, ojos castaños, guapa cuando se arreglaba sin ser despampanante - y aquella noche estaba francamente bien-, con un buen par de tetas y nombre de buena chica: Inmaculada.
Y como la ocasión la pintan calva aunque la chica luciese una abundante melena, la invitó a una copa, le dio charla y acabó con ella en una habitación de un motel cercano. Follar con ella fue un gustazo, pero el máximo placer lo tuvo mientras metiendo las fotos de aquella noche loca en un sobre se imaginaba la cara de Castaño cuando viese en ellas a su hija, Inma, abierta de piernas con un cabrón follándosela en un motel barato.
Escrito por J. Trallero a las Enero 18, 2006 11:29 AMVenganza con guarnición 1- "Castaño era un cabrón y él un gilipollas..."
Venganza con guarnición 2- Deduzco que Castaño sigue siendo un cabrón y que él es otro cabrón pero con menos escrúpulos todavía que Castaño. Espero que por lo menos se sintiese bien y que de mayor consiga ser más cabrón todavía.
PD: Soy la hija de Castaño, que sepas que el que te contó la historia además de follar de puta pena, es un cabrón hijoputa sin escrúpulos, que me lo follé porque me apetecía y que la próxima vez que lo vea, además de reirme de él me dará mucha pena.
¿No tendras copias de las fotos?
Escrito por priult a las Enero 24, 2006 02:45 PM