Las manías perdidas al tirar de la cadena,
los esbozos que no dan para un golpe de timón,
la reputación ni tan honorable ni tan horrible,
la extrema precaución,
las estrellas de aerosol,
las inesperadas averías de madrugada.
El tiempo vuela en cuanto dejamos de prestarle atención,
la propia letra vuelve si encuentro el grosor adecuado de tinta,
los planes van cogiendo cuerpo y perdiendo su don etéreo,
los cafés víctimas del aburrimiento o la resignación,
el dinero suelto que se hace humo antes de poder contarlo,
el sudor pegado a mis pensamientos,
las manchas de la camiseta que leer como si fuesen un libro,
la intransigencia que no nos resulta ajena.