Hay tipos afortunados y otros tantos sin una pizca de suerte, Juan Valentín Dalmau se movía en la balanza desequilibrada de la fortuna con pies de plomo y ni por esas conseguía una racha definitiva.
En breve resumen; le habían bajado la póliza del coche por no haber dado ningún parte, su mujer no le había abandonado pero su amante - una preciosa instructora de aeróbic - si, no había conseguido el ascenso insinuado por su jefe - el pelota de García se le había adelantado por el exterior - pero le habían concedido un leve aumento; el interés mensual de la hipoteca había descendido en 47 € y algunos céntimos, su padre se había jubilado y no dejaba de dar la lata en casa, el equipo de fútbol de aficionados en que jugaba iba camino de ganar la liga, su hija se había echado un novio melenudo que no le gustaba nada...
Una vida equilibrada, ni buena, ni mala, a él le gustaba.
Escrito por J. Trallero a las Junio 12, 2006 02:17 PM