Cuando el uso de la misma métrica
inacentuada
del mismo verbo reclamado como propio,
del mismo nombre que nunca fue mío,
de los mismos jodidos adjetivos
se hace imprescindible o imposible de esquivar
se convierte en abuso
y es mejor dejarlo.
Para repetir lo mismo como un eco
estúpido
mejor que pase un tiempo
o que pase algo,
lo que sea
pero parar ya
se convierte en la única opción.