
Me llevé en el bolsillo del pantalón una nota caída del saxofón, un pétalo de rosa de las que regaló entre las mujeres del público, una lentejuela roja de su levita, y el pelo de punta durante el muelle de la bahía.
Casi todos los clásicos del soul a plena voz, un concierto del que me enteré por casualidad y una noche con un buen comienzo.
Anteayer escuché a Solomon Burke en Pontevedra, de coña.
Escrito por J. Trallero a las Julio 26, 2006 01:02 PM