Sol que impone su ritmo tranquilo a todas las vidas que calienta,
el estress alejado de estos días,
la clara de limón de media tarde,
el vermouth largo de media mañana,
las copas en inglés,
la misma gente en los mismos bares de la ciudad
con apariencia de pueblo un tanto grande, o ni eso.
Al sur, más al sur, un restaurante casi colgado sobre el mar,
en un paraje imposible,
más allá de hoteles;
al norte las asombrosas dunas por las que conducir como saeta,
los rincones que me han quedado en el tintero.