Me desperté
con el corazón palpitando
entre tus piernas
y la certeza de haberte soñado
con menos ropa todavía
de la que llevabas puesta al mirarte (o verte).
Me desperté con
la mala leche pegada a las pestañas
y el hambre atrasada
de no haberte cenado.
Me desperté contigo
y con tantas ganas de ti.