
Era una chica dura, sólo pensaba en si misma
aunque luego se le derretía el corazón
al oir los maullidos de un par de gatos
abandonados
a los que por supuesto les dió un pedazo de hogar
en su finca
dentro del mismo bloque de cemento
a modo de apartamento
donde los encontró.
Menuda encerrona, tú sabías donde estaban, ya los habías visto la noche anterior y me llevaste "paseando" (dijiste), y tras del paseo el maléfico plan trazado entre los tres.
- ¡Tú negrito, maúlla cuando ella pase!.
- ¡Tú moteadita, hazte la dura y gruñe un poco que a eso no se resiste!.
Y ya sabemos todos el resultado:dos huéspedes más en mi casa.
No hace falta plan ninguno que eres una floja y vas recogiendo cachorros sin hogar. Por cierto, te recuerdo que el gato se llama Milo y la gata (loca) Rita.
Escrito por J. Trallero a las Septiembre 13, 2006 09:13 PM