Los peores tiempos
en los que tú dudas de mi
en los que yo dudo de ti
como un par de imbéciles
dando tumbos
complicando lo sencillo.
Los buenos tiempos
en que una sonrisa
por fin borra los rastros
de los sucedido
y todo vuelve a empezar
de cero
con la confianza que se daba por perdida
pero ni tan pronto
ni tan malos
a pesar de no ser tan buena gente.