Esperar lo inesperado y también lo esperable
porque nunca se sabe
lo que puede pasar.
Lo mismo que la última vez
o algo similar
aunque las fuerzas centrífugas
descolocan tópicos.
Esperar lo inesperado y también lo esperable
y no sorprenderse si luego
nada de eso sucede.
Lo nuevo no es tan nuevo
y lo viejo tan sabido
no se da por aprendido
casi nunca.