Hay quemaduras que no sanan con ningún bálsamo,
hay tiempo para todo lo que imposta si se quiere,
hay importancias que carecen de fundamento
hay carencias de ti que se agarran del cuello,
hay cuellos que ahorcar a besos con lengua,
hay lenguas de serpiente que estarían mejor arrancadas,
hay arranques que cuestan por vagancia o enfriamiento,
hay frios inesperados en pleno verano pujante,
hay pujas que otorgan la victoria en subastas interesadas,
hay victorias que añaden un agrio sentimiento de culpa,
hay culpas asumibles que no precisan culpables,
hay precisiones que no son precisamente precisas, ni preciosas,
hay chicas preciosas que parece que fueran a romper,
hay fueras de este juego sin reglas tramposas,
hay reglas ausentes que asustan, atemorizan y acojonan,
hay ausencias que llevar cyesta arriba y/o ansiosamente,
hay costes tan bajos que son casi imperceptibles,
hay bajitos de gran corazón y mala leche,
hay corazones etenamente rotos, doloridos e irrecuperables,
hay rupturas casi pacificas que el tiempo cicatriza sin feas heridas,
hay cicatrices que mostrar orgulloso y otras que ocultar avergonzado,
hay verguenzas insuperables que asaltar sin duda alguna,
hay asaltos que mejor hubieran sido emboscada a traición,
hay traiciones que se ven venir y no por eso se pueden sortear,
hay sorteos con tan pocas probabilidades afavor que ni compensan,
hay favores que se acaban cobrando tna caros que tampoco,
hay acabados que no son finales, anodizados, anonadados, inesperados,
hay inesperanzas que se cumplen antes que muchos sueños,
hay cumplidos que resuenan como insultos que restallan sin látigo,