Escribir con prisas cuanto pasa por mi cabeza,
juzgar con doble rasero a propios y extraños,
desplegar el encanto que no se tiene en abundancia,
beber de un trago el café antes de salir por pies,
intentar entender las razones de la desconfianza,
malvivir de bar en bar tuteando a los camareros,
a garrar por los cuernos al cornudo toreado,
escoger la opción más ventajosa para uno mismo,
aconsejar menos de lo debido aunque lo pidan reiteradamente,
descubrir lo curioso sin ningun valor,
entretejer las mentiras y verdades hasta confundirlas,
traducir mis pensamientos a tus ojos,
beber cerveza hasta vomitarlo todo,
encontrarse con la casualidad que suena a broma,
continuar alguno de los previos poemas como si tanto valiesen.