Diciembre 07, 2006

Cat Alley

Ese detective de novela que se siente como una copia barata de Bogart porque a pesar de ser más alto sabe que sus respuestas nunca serán tan ácidas, tan cortantes para sumir en un gran sueño, en un eterno sueño a la fauna creada a su alrededor: el viejo jubilado que ocupa el piso de encima de su despacho, la opulenta y caduca belleza de la peluquera de la puerta de al lado, el odioso agente de policía más corrupto que él mismo y el resto de la galería de personajes que conforman su mundo tan irreal como todos los universos novelescos. Eterno segundón tras la dura estela dejada por el mito. Claro que él no tiene a la flaca a su lado y nunca ha estado en África. Sabe que jamás seránombrado en las antologías de novela negra, que nunca será llevado al cine o la televisión. Que lo más a lo que puede aspirar es a un artículo en una revista local escrito por un primo segundo de su autor, que añadióuna consonante a su nombre para parecer más importante.

Conoce su realidad irreal que tal vez por eso sea más dura que la real. Tal vez por eso está escondido en una de las páginas en blanco dándole vueltas al tambor de su revolver del 38. Tal vez por eso ha renunciado a dejar de fumar. Tal vez por eso ha perdonado a Bogart y a la Bacall. Tal vez por eso ha decidido esperar. Tal vez por eso se ha agotado su paciencia. Tal vez por eso ha decidido volarle la tapa de los sesos a su autor. Sabe que esta noche vendráa dar un final mediocre a las 236 páginas anteriores en las que lo ha encerrado. Cuando revuelva los folios mecanografiados será el momento. Tira la colilla al suelo.

El crimen perfecto.

¿Quién va a sospechar de él?

Escrito por J. Trallero a las Diciembre 7, 2006 11:43 AM
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