Uno de tantos incontables
insomnios
de noche lluviosa y fresca
de pies frios
y ganas de escribir.
De insuficientes copas,
de demasiadas horas,
de miércoles tranquilo,
de sueños inconexos,
de poco que añadir.
Uno de tantos insomnios
que trae más palabras
que cien días áridos
a pesar de la humedad.
Luces de farola
reflejándose en el suelo mojado
y tu ausencia
tan patente como el resto de las noches.