Tirar a la papelera tres sonetos
que no riman ni consonantemente ni constantemente,
buscar algo de comer al pobre gato hambriento,
encender la vela que no ambienta como proclama,
esperar una llamada que no se llama sola,
despeinar tu melena dirigiendo tu mirada,
escribir versos como quien recita telefonos de una guia,
beber cerveza hasta que se acabe el tiempo o la cerveza,
dejar de leer tus maldiciones hechas poema,
inventar excusas para escribirlas en la arena,
eludir las insinuaciones que tan poco gustan,
peinarse con raya al medio por una cuestion de ecuanimidad,
disponer de lo impropio como si fuese de uno mismo,
saltar la valla para jugar un partido,