Estoy tan seguro de casi nada,
que acabo dudando un tanto
por cierto
más de lo recomendable,
y puedo ir y volver
con la marea de la subjetividad
hasta saber que debo de hacer,
eludiendo consejos baratos
que ni para uno mismo valen,
y con la seguridad
de saber que para adelante
porque la palabra de uno
vale
lo que uno vale.
Sea cuanto sea.