Lavar la ropa sucia antes de que apeste,
duplicar la apuesta perdida de todos modos,
acabar el café antes de que enfríe y resulte intragable,
reconocer una (en)celada en el tono de las palabras,
prestar consejos que ni pedidos no admito ni regalados,
observar el reflejo en el espejo de la tontería supina,
acortar distancias con tiempo medido,
nombrar el nombre de la mujer perdida,
confiar a pie juntillas y casi a ciegas,
abandonar las esperanzas de no perder razones,
continuar en las trece propias sin resignarse,
despedir sin un adiós las tristezas,
despertar oyendo tu voz cada mañana,
mirar por encima del hombro sin rencores excesivos,
pedir un café complicando lo sencillo por gusto o ganas de incordiar.