Cada ciudad se ve distinta
con los ojos de quien tanto
se quiere, con los pasos
de quien besándose la recorre.
Triste y llorosa
en eternas tardes de lluvia
y granizo que blanquean
y ensucian calles y rincones.
Alegre y sonriente
bajo el calor de un sol
tempranero que anima a pisar
cada calle y cada rincón.