Distinguir lo propio de lo ajeno aunque no tanto,
pesar más de lo debido aún dándole la vuelta a la báscula,
perder el miedo a todo lo que nunca fue tanto,
acompasar mi cuerpo con el tuyo a mordiscos si fuese necesario,
fantasear con la idea de cambiar de vida de cuajo,
aletargar la tarde mientras va entrando silente la noche,
escuchar en los silencios ecos de las últimas palabras creciéndose,
mirar con otra luz el mismo lugar que sólo cambian mis miradas,
plantear una duda irrazonable que no justifica nada,
desdibujar los límites de tu piel y la mía,
maullar para llamar la atención reiteradamente,
leer caracteres ni tan desconocidos,
interpretar miradas esquivas, poco francas,
aceitunar tu piel en mi memoria,
correr todo lo posible sin nadie pisándote los talones,
cafetear tiempos con casi nada que comer,
poner al día documentos que no son ni papeles,
estrujar las ideas una contra otra para amedrentarlas.