Me gusta tu primera mirada
cada vez que nos volvemos a ver,
una razón para irme aunque
te eche de menos
cada mañana al desperezarme
y cada noche antes del primer ronquido.
Me gusta tu boca cálida
y me encanta cuando arde
tras la hora del café.
Me gusta tu primera mirada
cada vez que nos volvemos a ver,
las ganas de comerme tu boca
que se me aúpa al estómago.