Esa no fue su primera palabra
ni falta que hace que lo haya sido,
hubiera preferido no olvidar lo que iba a escribir,
equilibrio sobre zapatos de tacón;
yo no fui quien te recomendó
tomar nota de las impertinencias
sin importancia
ni de todos los pequeños detalles.
Ese no es un balance objetivo de nada.
Esa no es la manera de cambiar las cosas
tampoco la manera de hacer
que las cosas sucedan
ni del modo correcto
ni de otro modo
cualquiera;
no se puede forzar el destino
por más que me niegue
a creer en su existencia.
Esa no fue la última palabra
es difícil saber
quien la pronunció en el silencio
de aquella noche
que resultó igual a otras tantas.