No le mientas la verdad a destajo,
no pretendas acallar falsos remordimientos,
no te quieras emborrachar con las ausencias,
no te indignes sino sale como quieras.
Incendia con la brasa las camiserías,
depón actitudes que no se merecían,
si sospechara dos tercios, navajazo,
si quieres volver la vista atrás,
nada habría que añadir.
No se lo digas
permanece en silencio hasta la última palabra.
No se lo digas
pero tampoco te mientas a ti mismo.