Los nunca dejaron de significar tanto,
los diálogos empezaron a sonar más de andar por casa,
supongo que las mujeres van dejando un poso de anarquía perdida
y de hematomas en el corazón;
la única manera respetable es la mía comparada con algunas otras,
los ejemplos tienen el problema de que no son nunca tan perfectos como creen,
vivo colgado entre la incertidumbre y la barra del bar.
Malvivo reescribiendo este verso traidor...
Cariño mio, no me hagas mentirte ahora
que todo parecia funcionar.
Hey hey hey
Por que no?
Sin inspiración, sin ideas originales,
sin métrica, ritmo, ni rima,
sin gas, sin sal, sin acento,
sin dios, sin ley, sin guión,
sin saber, sin querer, sin poder,
sin definicion, sin impulso,
sin final...
vamos, sin motivo.
Tengo mucha prisa y poca paciencia
para aguantar estridencias o desmanes
o cambios de humor
de última hora
que no obedecen a ninguna lógica
ni siquiera a la más retorcida.
Tengo que ducharme y bajar a la calle
a la carrera para volver a tiempo,
las horas de cierre de los comercios
no esperan por mí,
tampoco la veterinaria
y el café matutino acaba por enfriarse.
Es el momento de poner los puntos sobre las íes,
de contonear un r´n´r a contraluz,
de malabares con las palabras que juegan a mentir,
de besarte por que sí,
de beberme dos botellas a morro de buen vino,
de bailar bajo la tibia lluvia de verano:
No es un mal día para todo esto
y para tantas otras cosas.
Viejas paginas leídas una y otra vez,
viejos amores sin tecla de "play",
el guitarra que tocaba blues
y la mujer que se los merecía todos
además de algún que otro escupitajo.
Maldita sea la alegría que me aleja
de los blues en azules
que parecen haberse pasado de fecha.
Maldita sea la sombra
ni blanca ni negra
que me descompone el corazón.
No hay mujeres como aquella,
no hay vinos como los ya bebidos
y vomitados...
Por que vivir de un pasado que no fue
lo que ahora parece?
Demasiados días olvidados y obviados
un viaje sin retorno
que no llegó a suceder,
las cervezas típicas de los reencuentros
hasta contar más de diez.
Demasiados consejos pasados por agua
por vino o por whisky.
Demasiados motivos que ni vienen ni van
demasiadas palabras que escribo a contrapeso.
La espalda pasa factura
las noticias son de ayer,
el café bajó de precio,
el gato no sabe si saltar
o dormir entre mis brazos
impidiéndome teclear alguna página mas.
Busco la postura idónea
sin recompensa
sin recompuesta
y sin novio
como aquella...
Basta de paranoias
de dejar volar la mente sin freno.
Había una vez...
y colorin colorado
ya te contare un cuento mañana
No quiero cantar las canciones
que has jugado a olvidar
no quiero perpetrar más ausencias
ni sufrir la penitencia
que me impones sin dudar, sin preguntar
sin querer saber la verdad
ni las razones, si las hubo
o las habrá
solo importa...
lo mismo de siempre
que acaba siendo nada
que te acaba dejando tan sola
que acabas perdiendo
por no saber amar
más que a una sombra
que ni tan siquiera eres tú.
No quiero soñar sueños sin pilas
no quiero convertirme en esclavo de tus pesadillas
no me llames,
no me nombres
no convoques mis iras,
olvídate de mi
como yo te he olvidado,
Te recuerdo lo justo para hacerte daño
llegado el caso.
La sonrisa de tu espalda,
la verticalidad de tus argumentos
aunque solo pueda mirarte a los labios
por que tu boca me llama
para comérmela.
Tu piel suave, más suave, tan suave...
El tiempo que acumulo
sin que parezca demasiado
Sin parecer tanto
siendo tanto...
Tanta historia, tantas bromas,
tantos llantos, tantos lo siento
que no son tantos.
Hay preguntas que claman al cielo
las que claman en el desierto
ni eco tienen
ni hayan propina.
Hay preguntas que no quieren respuesta
al menos no esa
aunque esperan alguna,
como ciertos telegramas
y las declaraciones de matrimonio.
Hay preguntas y preguntas
preguntas sinceras
preguntas con trampa
de cartón
preguntas sin pasaporte
preguntas sin dilación
preguntas sin interrogantes
que no por eso preguntan menos
que las
preguntas que van delante
de si mismas
o de otras
preguntas que aun no formule correctamente
por falta de oxígenos.
Supongo que he olvidado los ingredientes
carentes de motivación
que solía echar a la marmita
en ciertas noches.
Ahora es solo costumbre,
más con costumbre
que sin motivo
aunque tampoco quede ninguno
que justifique
esta sarta de embustes
de líneas malditas
peor redactadas
improvisadas
indecisas
sin razón
ni perdón
ni dedicatoria
ni dedicación.
A tomar viento.
Extraños sueños pintados de naranja,
camuflados entre deseos
más ocultos.
Extraños cocktails en que no diferencio
sabores
venenosos e inocuos.
Extrañas señales que no me dicen
nada
sordera visual selectiva
En días alternos y alternativos;
si aprendieras a mantener tu boca
cerrada
mi helada venganza
no quebraría tus dientes.
No me des ningún motivo
que casi ni necesito
para destrozar tu voluntad.