Las lágrimas sin causa aparente
ni mas destino que el suelo;
la terapia de audacias que por falta de osadía
se murieron como proyectos.
Nunca fui capaz de llevar una agenda
por desordenado
y por tramposo,
nunca fui muy amigo de piropos
tal vez por que odio la falsa modestia
aunque a veces la practico.
Agosto desapareció casi de la vista
sin rastro de letras ni papeles rotos
y una creciente sensación de perdida de tiempo.