
Desde que hay ascensor en casa poco veo las escaleras. Antes que vivia casi a ras de suelo, comparado con ahora no me quedaba más remedio. La edad nos hace comodos, la vagancia me vuelve vago. Aún más vago.
La chica más hermosa fue también la más traidora, como cabía esperar y por más que me esforcé en no creérmelo. Que ni era tan bonita ni tan perfecta. Que ni era tan facil ni tan increible.
El volumen del televisor excede en decibelios la tolerancia de una sobremesa de Mayo. Y la amistad entre mujeres es demasiado falsa para mi gusto; cuestión de prioridades equívocas y egoístas. No lo digo por decir, aunque es tan solo una opinión. Y poco más.
Me rompió el corazón y no puedo evitar recordarla mientras escucho un documental sobre hipnotismo, la que fue su mejor amiga me trajo las últimas noticias sobre ella: "En el trabajo parece que le va bien aunque anda con un tio rico ahora, el hijo del jefe, y no se si eso tendrá algo que ver -sonrisa - se ha vuelto un poco pedante, como si el dinero..."
Irónico, ella que tanto la defendía en aquellos tiempos se ha erigido en juez y jurado condenándola por ser como siempre fue. Acabé mi te con hielo y me despedí de las dos esperando no volverlas a encontrar. Esperando también que mis peores amigos resultasen un tanto mas leales y menos traidores que aquella a quien ella llamaba su mejor amiga. Irónico.
Compré una bufanda y unos guantes de oferta para eludir este frío invernal.
Me levanté baldado esta mañana tras 10 horas de sueño. Alcohol y juerga -¿en exceso? - todo el fin de semana.
He descubierto que la sopa de pollo de El Corralito -lugar pa comer tras las juergas del 28 - es cojonuda para la resaca.
Sonando: Trio Rosenberg "How Intensitive (insensatez)"
SE vende rubia explosiva con cuenta atrás, no demasiado tonta; incluye vestuario completo y planes de boda.
Algunas veces te recuerdo sin querer
ni pretenderlo;
agoto el tiempo hasta olvidarte.
Algunas veces intento pasar sin ti
sé que puedo
aunque cuesta mantenerte apartada.
Algunas veces reencuentro bolígrafos
que guardan viejos versos
que nunca llegaron a escribir.
Algunas veces me ahogo en mis
propios ronquidos,
malinterpreto mis propias palabras.
Algunas veces...
casi ha sucedido de todo
el resto
el resto sucederá
más pronto o más tarde.
No digas azul
porque a pesar de irnos tiznando
de su color iracundo y glorioso
no nos resume,
no me dices con el
lo que sientes.
Prefiero verte callada,
mientras beso tus labios cerrrados
como puerta entreabrierta
al deseo.
46 tacos de calendario. Tres años a su lado y una boda en ciernes, ya no hay edad para tonterías ni ganas de tener niños: demasiados años a cargo de los niños de otros - y eso que la gente cree que ser profesora es sencilo -. Una boda en lontananza, tal vez antes de final de año, sin lujos ni excesos, sin nueve semanas y media de luna de miel ni más invitados que los estrictamente necesarios, sin mamá que no pudo ver casada a ninguna de sus 3 hijas - de blanco y por la iglesia "como debe de ser" - y con papá -eterno luto sutil-.
46 tacos uno tras otro, con lo bueno y lo malo, lo malo y lo peor. Vistos en perspectiva los malos tiempos de aquella resultan ser lo más tiernos que puede guardar. Los malos tiempos que la hicieron ser hermana mayor y madre, apoyo de su padre en los malos momentos, faro de dos hermanas en eternas tiranteces que por fin dejaron de tirar una para cada lado y es que ni la eternidad es lo que era.
Un buen hombre, que la quiere, a su lado, hasta que la muerte los separe; ella guarda en su corazón el deseo de amarse 3/4 partes como mínimo de los que sus padres se quisieron, poder llegar a viejos, a más viejos uno al lado del otro.
Estaré alli...
estuve allí el día de la boda para levantar mi copa y hacer un brindis silencioso... Que así sea, que se cumplan tus deseos y yo que lo vea.
Con cariño para Piluca.
Hace tiempo que no pongo la radio
para algo más que para despertarme.
Alterno el molesto zumbido
con el programa que emiten a las 8 a.m.
por no acostumbrarme al mismo sonido.
Una rana gorda y verde claro debería
guardar mis ahorros
pero los mantengo en la cuenta corriente alterna.
A ratos llena (es un decir)
a ratos vacía.
El gato -tiene nombre prpio y
apropiado, se llama Ron- continúa
desaparecido hace un par de horas,
seguro que se ha colado en un armario.
Un gato saliendo del armario, chiste fácil,
más aún porque esta "esterilizado"
que suena mejor que castrado,
pero es lo mismo.
Olvido los cumpleaños. No siempre, pero casi. Preferiría celebrarlos de forma aleatoria, hoy el de Olalla, mañana el de Iria, pasado el de David, luego Maria, Juan Carlos ...
Me resultaría mucho más comodo. Sí, sería más caótico para ponernos de acuerdo, pero al menos no quedaría mal por culpa de mi peor memoria. Y el azar podría convertir hoy en el día del cumpleaños de cualquiera.
Felicidades Olalla
Adoro la lluvia en primavera
por eso escribo este post en invierno.
Un 50 % de las veces no tengo razón,
un 90 % de las veces tenfo razón.
¿cómo es posible?
¿Un error en el muestreo?
O tal vez tenga que hacer una estadística
sobre cuantas veces miento.
Volutas de humo que escriben los cuentos que espantan el sueño, que dibujan los recuerdos, que manipulan mis versos. Los pocos cigarrillos que ayudan a comer la impaciencia, los nervios que tiemblan hasta los ojos, los reproches que evito porque de nada valen. Las carreras trucadas con filtro para aguantar un último esfuerzo, para jugar a olvidar.
Keko dice que soy escritor y es mentira tan sólo escribo; yo digo de él que es cantautor o cantautorcillo y el duda entre mandarme al carajo o defenderse diciendo que también toca la armónica.
Keko me presupone cierto talento y yo no dudo de que él lo tenga, diré en mi descargo que sus canciones no me hacen vomitar ni me sonrojan de verguenza.
Él dice que soy su amigo y yo lo considero una molestia, un poco chuloputas y ciertamente pedante; pero hay amistades así de extrañas y de curiosas que empiezan como sin querer y van durando lo que pueden.
Esta obscuridad que llena la boca
agria espuma de cerveza negra.
Estas oxidadas rejas que eternizan mi soledad
Las aceras se derriten de calor
aunque hace un frío del carajo,
me vuelvo loco buscando una explicación
que ordene un poco todo esto.
Este ruido que rompe mis oidos
reventando mis tímpanos.
Esta sordera de quien nada le queda.
El paso de cebra que no detiene
la mala educación,
el frenazo iracundo de quien pisa
al debil a insultos.
Esta inquietud que asola, tan sola,
tan necesaria, tan estridente.
Estas manos vacías, carentes de dulzura o cariño.
La soledad que no se añora,
que no se firma a pie de página.
Miró al tipo gordo dudando si descerrajarle un tiro en el estómago que acabase con su sufrimiento: un matrimonio roto, su mujer abandonada que se folllaba al primero con el que se cruzaba, dos hijos a los que no sabía como querer, una amante de rebajas obtenida en la red con la que jugaba a ser Adán y Eva en un paraiso de cristal construido con mentiras. El tipo gordo no se atrevió a mirarlo a los ojos mientras no dejaba de juzgarle ante el atónito auditorio; otras seis personas sentadas alrededor de la mesa. Sólo sonrió mientras pronunciaba las palabras proféticas que auguraban una dulce venganza: "Abusa, abusa". La conversación pronto transcurrió por otros derroteros mientras desaparecína los ecos de los últimos juicios, como una hoguera falta de leña que acaba por morir.
La ocasión la pintan calva y no es que el tipo gordo anduviese sobrado de pelo, así que cuarenta minutos más tarde se lo encontró en un pasillo de doble dirección, su ancha silueta recortándose a contraluz. Dudó si explicarle las razones por las que se había convertido en un jodido gusano; las palabras que atufaban a traición, su sibilina insistencia en dirigir ciertos negocios, los engaños que no engañaron a nadie y el resto del largo etcétera. ¿pero para que? Posiblemente para escuchar sus excusas que nunca fueron convincentes, pero ultimamente menos. Así que sin molestarse en darle siquiera las buenas tardes de rigor sacó una Beretta Cougar, apoyó el cañon en su cabeza y disparó una sola vez, un agujero perfecto, no se merecía más.
El tipo gordo cayó al suelo con el ruido sordo de sus 110 Kg contra la madera.
Tal vez ahora tuviese en cuenta que hay palabras que pasan factura, más pronto de lo que se cree. O no - pensó sonrindo mientras guardaba la pistola dentro de la chaqueta.
Homenaje no postumo al inventor del futbolin
Alejandro Finisterre, gallego, exilado y poeta
Alejandro Campos Ramírez, mas conocido como “Alejandro Finisterre”, nació en Finisterre (A Coruña) y reside en Madrid.
Es editor y escritor, Presidente de la “Fundación León Felipe”, Académico correspondiente de la Real Academia Gallega, miembro de la “Societé des Auteurs et Compositeurs Dramatiques” de Francia, de la Federación Internacional de Periodistas y de la Asociación de Escritores de España.
Desarrolló una extraordinaria actividad cultural en México, siendo cofundador de la Asociación de Escritores de México, miembro del Ateneo de Galicia en México y de otras colectividades en aquel país. Fundó y dirigio durante 20 años una revista de poesía universal.
Pocos saben que fué el inventor del “futbolín”, que constituyó una de las diversiones preferidas de los jóvenes de todo el mundo.
Pasa lento el tiempo. Tanto que parece que está quieto. Tanto que parece inamovible el aire que no corre, ni vuela. Todo vuelve a girar de nuevo en torno a tu sonrisa. Sin razón. Sin causa. Sin casi querer.
Pasa el tiempo con la cadencia monótona y segunda de todos los días. Voy de nuevo al mismo lugar que nunca me gustó, donde siempre me sentí más huérfano que nadie.
Pasa el tiempo sin ser más largo ni más corto que las otras veces en que todo sucedió de similar modo. Ojalá supiese el por qué de ciertas estúpidas reacciones sin aparente causa que dañan más de lo que posiblemente pretenden. Ojalá supiese eso y otras muchas cosas que no acabo de entender, pero no; simplemente continúa pasando el tiempo y se siguen sucediendo las cosas. Todas, las que puedo manejar y la mayor parte de ellas, las que escapan a mi control.
Pasa el tiempo deslizándose reacciones, acciones, tentaciones por ese impertérrito mar de segundos, por ese oceano de posibles futuros que acaban traicionando todas las esperanzas y la mayor parte de los sueños.
Pasa lento el tiempo con su interminable condena de minutos, de tañidos de campanas horarias; con las mismas conversaciones banales que acaban por no decir nada, por aburrir a base de repetirse incluso por hartar en ciertos momentos determinados.
Redescubro nuevas rutas para hacer lo mismo, y similares palabras que dicen lo mismo, y la monotonía alcanza nuevos puntos sin sutura.
Mañana he quedado a las 6 por aqui y a las 8 más allá. Espero tener tiempo de estar en ambas partes.
Debo un par de envíos que debo enviar.
Debo aprender a callar tras la quinta copa.
Debo más dinero del que suelo.
Demasiado sueño que me rodeó todo el día y ahora parece desaparecido en combate o simplemente esquivo.
Estreno nuevos ojos azules / amarillos
apago un cigarrillo
y preparo otro café.
Todo lo demás
sigue sobrando.

Hay manos abiertas, manos levantadas, manos que separan, manos que se escapan...
Mientras la que fue princesa robaba una nueva canción
no pude evitar recordarte a ti, que te mereces el doble de versos
con esa inocencia de niña traviesa, de no haber roto un plato
que no puede ser cierta.
Él no perdió los ademanes de caballero ni la esencia
de versos
y tú no tienes edad para vernos copa a copa
conjurando sentimientos cuya existencia negaremos
llegado el caso.
No pude evitar adosarte un pesamiento
sin intención, un " de ti me acuerdo"
sin saber por qué, un aún no conozco la razón
sin pretensión.
No pude evitar cosete un requiebro a tu sombra
tan ausente, un "tan linda como no pude imaginar"
tan linda, un aún no intuyo la razón
sin pretensión.
Mientras él firmaba de nuevo una de esas canciones
que demuestran que no perdió el olfato
para rimar, para escribir, para mentir,
y que cada día estamos más viejos
aunque no nos importe a ninguno de los dos
llegada la botella
impertinente.
Hay espinas que amoratan
coronas que ciñen la testaruda cerviz,
hay ruedas que aplastan
tiempo atropellado por un conductor que se dió a la fuga.
Hay amores que sólo parecen amor
y señales de prohibido circular
teñidas de sangre.
Parece siempre la misma canción
que te voy a decir que no sepas ya,
que quieres que te diga
que no sepas ya.
Parece mentira
que no sepas ya que el amor
no es fábula ni cuento; sólo dulce pelea,
sólo dos sin dejar de ser 1+1.
Parece mentira
que pidas consejos cuando menos falta hace
que no sepas intuir en ciertas sonrisas
más que en torrentes de palabras borrachas.
Y es que hay
miradas que delatan,
hay manos que tatúan dudosas
caricias a fuego y tinta,
hay bocas que no pueden evitar
besar a mentir,
aunque a veces hay mujeres
que cambiar por casi todo.
Esfumarse sin rastro, ni rostro;
perderse en divagaciones inconfesables,
sufrir sueños húmedos, empapados.
Ser un caballero
sin armadura, ni espada.
Principios y finales
tan mezclados que cuesta distinguirlos.