Hay evasiones que no se evaden,
así como pretensiones que viven en tensión
y tenencias que no doy obtenido.
Un grupo musical es la respuesta sencilla. Género: Pues estilo propio. Siempre soñaron con hacer una banda sonora para una peli de moda, pero el hecho de que algunos no tocaran ningún instrumento músical jugó en su contra.
Temas como: Non temos nada que celebrar, Piedad (wild version), El paso de los músicos borrachos, circunloquio afable, 15 segundos y otros permanecen casi olvidadas entre el fango de las musas alhoholizadas.
Se oyeron rumores de una página web sobre estos "fenomenos" pero todo quedó en agua de borrajas, un proyecto inconcluso como sus anteriores 3 discos, uno en directo al que ni siquiera se presentaron.
"Con alma de perdedor y corazón de eucalipto, con ganas de follar y de beber hasta vomitar, con sonido de aluminio y voz de cristal... ellos pudieron ser los fabulosos Cupmen..."
Pero no lo fueron
Hace ya tanto tiempo
no mucho, pero cada vez más,
aunque sólo el suficiente:
dos hombres y una guitarra
demasiado trasteada para ser nueva
con la que improvisar
algunas tardes casuales
canciones sin sentido ni son.
Hace ya tanto tiempo
que cada día cuesta más recordar,
que resulta dificil
mirar atrás
sin soltar la carcajada
ante la inocencia perdida,
las caciones que descompusimos
y las que jugamos a componer.
Hace tanto tiempo
sin motivo
por quituplicado
que parece imposible
que resulta increible
que las cosas sean como son
ninguna creía en historias de amor sencillas
ni en mujeres perfectas.
Si no es un blues harto se asemeja
sin no es una balada aun puede opositar.
Hace ya tiempo
pero sigo sin combinar los acordes
con soltura,
su guitarra electrifica melodáis
a baja tensión,
e improvisar a su lado
sigue siendo un honor.
Hace tanto tiempo
que nos conocimos de casualidad,
que tocamos juntos sin compartir escenario,
que adosábamos cafés que ahora cambiamos
por cervezas de madrugada.
Hace mucho tiempo
pero mucho, mucho tiempo
vino un hombre por el camino
tras el traía la música
que algunos llaman blues.
A Toñi
the bluesman
Sebastian no era un mal tipo, era repartidor de cervezas en la conocida fábrica "Cervezas Swurgen" una filial de una también conocida fábrica alemana. Sebastián repartía botellines y también barriles para caña, botellas y latas, los transportaba en una furgoneta azul con el logotipo de la empresa en las puertas. Vivía con su madre y un cocker spaniel llamado Arturo -Artie- en honor de un canario que el había tenido siendo niño. Su madre era costurera y viuda y Artie era un tragón y un maleducado -aunque eso es bastante lógico siendo un perro-. Sebastián por el contrario comía poco y moderadamente y estaba muy bien educado, tal vez eso fue lo que hizo que los ojos verdes y saltones de Azucena Rendueles se volvieran hacia él. Azucena, más conocida como Azu o Cena a escoger y según quien la llamase, era la hija única del notario Armando Rendueles e Hinojosa, no era una chica guapa, aunque tampoco era fea con ganas; se podía decir que tenía una belleza relajada. A pesar de eso cuando Sebastián repartidor de cervezas Swurgen y campeón de futbolín de la peña Alegre del bar del mismo nombre, sito en la calle del Pozo 7, la vió, no pensó "-Vaya cromo" como pensaban la mayor parte de los hombres sino que optó por decirle sin pensar demasiado "Bonita, preciosa" y otras lindezas que ella no acostumbraba a oir.
Pensándolo mejor quizás fue eso lo que volvió sus ojos verdes y saltones hacia Sebastián. Seis meses más tarde Sebastián perdía su título de invicto campeón de futbolín y se enfrentaba a su primera crisis de pareja, que a diferencia de las parejas comunes él no supo solucionar. Ni tan siquiera diciéndole "Bonita, preciosa" repetidamente. Ella lo abandonó y el se sumió en honda depresión por haberla perdido y por haber perdido su título además ante Toribio Hernández un don nadie en el mundo del futbolín. La perdida de ella la llevó con mucha deportividad y elegancia cuanto más porque entabló relaciones con la secretaria de su psicólogo una linda joven llamada María, así a secas, a la que podía llamar bonita y preciosa sin mentirle y sin considerarse un mal tipo.
Ni que decir tiene que el título de campeón de futbolín de la peña Alegre, del bar del mismo nombre sito en la calle del Pozo 7, lo recuperó en la siguiente final por un apabullante 6-1
No me gustan los cuentos con "recao" así que la moraleja para quien tenga tiempo de pensar en ella. Siempre suelo optar por un final con puntos suspensivos...
Anota el número de teléfono.
Borra esa sonrisa de tu cara.
No seas estúpido, puedes parecerlo.
Permiso concedido
para buscar trabajo.
Conducir calle abajo hasta mañana.
No me preocupa lo que hiciste esta mañana ni lo que harás por la tarde.
Rodaja de limón, inseparable te
y otras tantas costumbres insoportables.
(algunas al menos)
Yo no me visto solo me tapo para no pasar frío.
Yo no añoro, te echo de menos, tanto o mas.
Yo no tengo imaginacion por eso no escribo novelas.
Yo no juro venganza, pero juro que me vengaré.
- ¿Cual es una buena hora para despertar? Las 15h sin duda, como añoro aquellos tiempos.
-Te voy, te vuelvo, te devuelvo.
-Ausencia de pruebas, pero hay circunstancias tan condenatorias.
-¿Compensación por daños morales? Con lo sencillo que hubiera sido evitarlos.
-Café solo... o contigo.
Sólo un par o un tercio de tópicos
o versos que parecen
haber sido escritos ya diez veces más.
Sólo ese mismo tercio de típicos
o versos que no hacen
justicia cotidiana de casi lo mismo.
Sólo un par, o con un par,
pero por más
que lo intento lo casi mismo.
¿Qué te hace pensar que te debo una explicación?
Lo que es mas...
¿qué te hace pensar que te debo algo?
- Me asombra que no hayas caido rendida/reida a mis pies.
- Estaba buena aunque me gustaba más porque era mala.
- Una historia sin tiempo no es historia, es una anécdota.
- El mando a distancia es el paraiso de los indecisos.
¿Se puede tener nostalgia de una ciudad desconocida?
- Ya tengo la respuesta
- ¿Antes de que te hagan la pregunta?
- Pues sí, lo tengo muy claro.
- Ya, lo malo es cuando no te hacen la pregunta que tú esperas... y te quedas con un palmo y medio de narices.
Entre la poesía y la gamberrada no hay tanta distancia a menos que seas un místico (Atribuida a Gideon K. Walters)
Tengo alergia a la tristeza extensa
y a las charlas banales
que siempre resuenan de algo
- y eso que tengo mala memoria -,
tengo alergia a los besos de judas
de tornillo,
a los ojos que no miran de frente,
tengo alergia a las virgenes impuras
a los tipos trascendentes
y a los hijos de puta.
¿Las mujeres todavía confían en la palabra de ciertos hombres que les juran y perjuran que va a dejar a su mujer por ella a la primera ocasión que tengan? Esa ocasión que nunca da llegado, esa que siempre se aplaza: "aunque sabes que estoy mal/peor/fatal con ella..."
No me lo puedo creer. Lástima que no haya datos estadísticos fiables sobre cuantas veces se cumple la palabra dada a esa amante de turnos, más bien pocas añadiré.
Estas divagaciones vienen porque hay días, en ciertos bares que aunque no quieras no puedes evitar oír la charla - en voz un tanto alta - de la mesa de al lado y no puedo evitar asombrarme de la credibilidad de según que mujeres.
¿Debería ponerme una malla ceñida y ejercer de superheroe -siempre que supere mi agorafobia- o provocar un par de desastres pseudonaturales que animaran a los habitantes de esta ciudad a contratar los seguros que vendo?
Las mejores coberturas para su hogar/coche/bañera hidromasaje/patinete/maquinilla de afeitar a este lado del rio Miño y con unos precios irrisorios, más que irrisorios, descojonantes.
Todavía dudo, eso es que existo.
Hablaba como si escupiese las palabras. Como si le costasen algo de esfuerzo pero no les diese ninguna importancia.
- Eres un advenedizo - le soltó mientras lo miraba a los ojos, cansino y amenazador.
-¿El que? - dijo dudando el flaco metiendo una mano en el bolsillo.
Le miró con esa mirada tres segundos más de lo que era necesario y le repitió, despacio:
- Eres un advenedizo... y como saques la navaja del bolsillo, flaco, te parto el alma.
El flaco calló. Luego esbozó media sonrisa de lado y dijo, medio cachondeándose, mientras sacaba despacio la mano del bolsillo.
-Es que hablas tan bien que cuesta entederte Damian - e hizo el ademán de darle una palmadita en el hombro.
Damian, mi padre, le miró de nuevo otros 3 segundos; el gesto del flaco que se detuvo en el aire.
-Escucha flaco. Te lo diré para que lo entiendas... Eres un hijo de puta.
Al flaco se le crispó la mano, mi padre lo agarró por la muñeca. Y mirándole, muy de cerca a los ojos le dijo:
- Eres un hijo de puta, flaco. Y como vuelvas a ponerle la mano encima a mi hija, por muy casada contigo que esté, vengo aquí y te parto el alma. Aquí. Delante de todos.
Luego me miro a mi, sin soltar la mano del flaco, de Fernando "el flaco" Senén, el marido de mi hermana, de Sonsoles, la mayor. Me miró y me dijo:
-Quedate con su cara, con la cara de este flaco cabrón Luisiño y si algún día me faltan las fuerzas o no estoy y ves que tu hermana esta triste. Ven aquí y cumple la palabra que acabo de darle.
Los ocho hombres que había en el bar lo miraban callados y respetuosos, ninguno se atrevió a decir nada, ni siquiera los que se decían amigos del flaco. Mi padre le soltó la muñeca y cogiéndome de la mano suavemente continuamos el camino al polideportivo donde iba a entrenar a futbol.
Debería cambiar de identidad, buscarme un alias que me hiciese irreconocible, renunciar a mis superpoderes y llevar una vida tranquila como vendedor de seguros de hogar y decesos.
Hoy revisé ciertos olvidados rincones de mi memoria
por no perder la costumbre
de hacer, de vez en cuando, balance de inmundicias
y deshechos
que no hay dios que olvide.