Permanezcan en sus asientos,
grandes éxitos que ni tan grandes ya tan viejos,
un alter ego para las situaciones comprometidas.
Adeshora sin deshonra
a última hora sin ser tan tarde
a penúltimo tiempo tan cobarde.
Si no te gusta, te aguantas.
Cuando tras perder una mañana
la lluvia va camino de agotar la tarde,
es el instante de anotar tristezas inventadas
que justifiquen un adiós.
Cuando no puedo volver a creer
cuando no quiero volver a perder
o ganar a tan alto precio.
Cuando ni me anclo a aquellos tiempos
no vuelo sin alas a favor de viento.
Cuando no me ilusiona casi nada
y no recuerdo como dar cuerda a a mi corazón.
Cuando se han agotado los ojalás
y los cuandos son condición sin la cual...
Batallas perdidas y recuerdos
que no sucedieron
así.
Estiradas, dadas de si,
volantes como cálidos globos,
ni de clorofila, ni de fresa,
ni tan malas, ni tan buenas;
flexibles, plausibles, otras pausables.
no funciona
de cualquier manera
sigo
persigo
tus besos
De cualquier manera
hoy me importa
que te vayas
De cualquiera manera
podría intentar
jugar a no olvidarte
Aunque en Octubre haga un sol veraniego
nada es lo que fue
y los oráculos ya no tienen batería
ni marcan caminos ineludibles.
Nadie profetizó el día de mi nacimiento
que fueras mía
sin embargo créeme, no te dejaré escapar.
La más dulce venganza
es la que parece olvidada
aunque hay tiempo suficiente
para un injusto desquite
pero tan mío, como ella.
El retorno de la vieja direccion de este blog, con un "nuevo" blog con las caras B y anotaciones que no llegaron a este, para quien pueda interesarle.
3.
No hay ron, no hay dolor,
no hay emociones,
no hay cartas al azar,
no hay rendiciones,
no hay tortilla sin pan,
no hay más canciones
cansadas de repetir lo irresoluble.
Amores sin misterios,
hierro si yerro,
la gaseosa que reduce la utopía,
ni yo entiendo lo que escribo
ni insulto tu monotonía.
Ni yo sé lo que me digo
ni olvides mis consejos todavía.
4.
Borrón y cuenta ajena.
Llevo un diario de amores
que no lo son – y mucho menos míos-
y de historias que no se cree ni dios.
Juro, sin embargo,
que es tan cierto como el resto.
Tardecilla. Tarde, mañana, hasta tan tarde.
Tan tarde, retraso acumulado.
Aburrido. Reaburrido.
Además me duele la cabeza.
El sueño intenta abatirme a tiros entre minutos.
Tarde. Más tarde. Aún más tarde.
La cabeza me resuena como si la golpearan con un gong.
Va a ser otra tarde a este paso.
Esperando por supuesto. Esperar es lo que queda.
Escribo. También le quité un par de manchas
al coche.
Ya hace un rato. Han pasado varios ratos.
Tarde. Más tarde. Aún más tarde.
El dolor de cabeza va y vuelve.
Tanta tardanza se retarda.
Siempre hay una chica en esperas/tardanzas como esta.
- Que Dios le acompañe
- Más vale solo que mal acompañado
(As Bodas de Deus, Brasil, 1998)
1.
Ideas de pegar y no renovar.
Rutas que van y vuelven
con la urgencia del nada ha pasado.
Planes adoptados con la precipitacion
de un ¿por qué no?
Esto se parece a un esquema previo
que no necesito.
Jugando al gato y al raton
con una mujer que no sabe
si quiere ser cena o desayuno.
Adoptando esa postura de duro
(de juja)
que duda si desconfiar, confiar
o mandar todo al carajo.
2.
¿Quién habla de soportes digitales?
Para anotar sobre asuntos tales
vale cualquier papel.
Aquellas 3/4 partes de un tú
que no ceden,
son las que atan excusas con cordel,
las mismas que mienten sin remedio,
para hacer soportable el tedio
de esa mujer.
¿Quien habló de amores eternos?
Que duran lo dura, un rato, el sexo
con esa mujer.
Buenos y/o malos augurios
yo nunca quise componerte esa canción
que grabaste a fuego entre las cartas
recibidas, perdidas, reencontradas.
Renuncié a 237 ojalás que acabaron
en la papelera, que no supieron convertirse
en algo más que una remota posibilidad
¿Dónde está esa chica linda?
Un columpio abandonado,
colores que cuesta distinguir,
conversaciones accidentales, banales,
ni tanto sol ni falta que hace.
(demasiado cortas tal vez)
Tenía depiladas las piernas, las axilas, y el cerebro de ideas que yo supiera. Mis amigos aventuraban teorías más atrevidas que tal vez contuviesen más verdad de la que estuve dispuesto a admitir aunque fuese como si me arrancasen las uñas de los pies…
No quiero recordar tu nombre aunque no puedo evitar soñar contigo sueños de tres rombos (o más), no puedo olvidar tu nombre ni el olor de tu cuerpo desenredado y sudoroso.
Ojalá escribiera con tiralíneas. Pero escribo a destajo, en mesas de bares, apoyado sobre el volante, sobre mi mano, en cualquier pared no rugosa, pero luego todo me parece intragable leído horas más tarde.
No aparece ni la inspiración, ni un poema viejo en un cajón...
Así que sólo queda improvisar y sino callar para no decir demasiadas tonterías.
Incluso perdí las ideas para siguientes posts y poemas que lejos de guardar bajo llave tenía tan a mano que debió de llevarsela el viento. Tal vez deba escribir sobre algún tema de moda: la vuelta de la Maria Teresa Campos a la programación matutina o el recomienzo de esos programas de la tele que este año me he hecho propósito de no enterarme de "nada" de lo que pase en ellos.
Complicado.
Siempre soñé con una mujer como tú
y ahora que estás aquí no sé que hacer contigo:
esta es la historia de mi vida
incertidumbre y dudas, caprichos volátiles
y decisiones equivocadas.
Siempre creí en todas y cada una de tus palabras
fue un error
pero me di cuenta ya tarde;
de cualquier modo ya da igual
poco importa lo que importaba y el resto
¿para que?
Ya se sabe, uno confía en quien no debe,
bebe el vino que no debe,
apuesta por el número que está
condenado a perder
y se enamora de la mujer que no le conviene.
Parecía que había parado de llover
pero no.
Monotonamente, pedregosa mañana
que parecía doblarse en duración
con este diapasón de agua turbia.
Hubiera jurado que era otoño
o lo parecía
aunque nunca se sabe
en este cemento azul de techo.
Parecían lágrimas sucias de nube
pero no.
Monótona y pedregosa mañana
doblada sobre si misma
con este diapasón de agua fría.
Luces y sombras
ligadas la estupidez y el exceso,
de la simpatía a la pesadez.
La violencia verbal
y las maneras perdidas.
Saca lo peor de mi
ciertas borracheras
y también a veces una infinita ternura.
Agoté las oportunidades, desdije lo dicho,
maniaté a una musa y acribillé a balazos
al personaje – basado en alguien – que protagonizaba
el cuarto capítulo de la novela de sinrazón
y odio que escribo las horas impares.
Anoté las mentiras necesarias,
los pensamientos impuros, las declaraciones
de amor camufladas tras una cortina,
y a pesar de eso no he vuelto
a escribir
como lo hacía.
Sólo es cuestión de facilitar las complicaciones
de no perder el tiempo en contemplaciones
y dejarse llevar
por olas que sin mareas
sólo quieren lo que todas las demás.
Así que no eres distinta
se te ve venir
entre vuelta y vuelta
te veo advertir señales
que no son más que tus propios reflejos.
Sólo es cuestión de jugar a tu juego
sin ir de farol
conociendo mejor las reglas
sabiendo cuando plantarse
-siempre pierde quien juega hasta el final
con ciertos corazones emponzoñados-.
Así que no debería ser tan difícil
no hay tanto que perder
no hay tanto que ganar
te veo componiendo jugadas
ahora bien… ¿quién ganará?