- Acabado XIV, mi última cuaderno/recopilación de poemas.
- En breve cambios, tampoco demasiados, en el diseño del blog.
- Me voy a Paris la proxima semana.
- Tengo que potenciar más la prosa, a ver si saco adelante la seccion H3 (esto es más un recordatorio para mi que otra cosa :)).
Odio, obviamente, hacer cola
por ineptitud de un cajero
que suele ser la mayor parte
de las causas
cuando no la lentitud de un cliente
previo.
Odio callar también cuando sé que tengo
la razón, incluso cuando no.
Odio a veces mi propia intolerancia,
nunca quise ser ejemplo
de buena persona para persona alguna
Nuevo proyecto movil-fotográfico.
Tazas y más tazas.
Con el estímulo de una derrota
pegada a los zaptos
y la certeza de no querer caer
en los mismos seudo errores
vas paseando el mismo trillado camino
de tnatnas otras veces, que no reconoces.
Con la ilusión de acabar con ambas
soledades que no pueden mirarse a la cara,
con la ilusión de un amor al quinto día
que no descansa el séptimo.
Con la boca llena de palabras aprendidas
pronunciadas y creídas aunque vacías
¿es dar vida a un inexistente sentimiento
un pecado? ¿o un milagro?
Con el amor al amor por bandera
con deseo patente en los pantalones
con la condena escrita en la frente
con los restos del naufragio por comienzo
con los diálogos para besugos como declaración de amor
con tanto y tan poco, con todo y nada
con el futuro por delante... nunca se sabe
El desorden me atormenta,
me aturulla,
mi propio desorden ordenado
caóticamente.
A veces me sorprendo a mi mismo
con una razonable y ordenada lógica.
A veces me aburro de mi mismo.
El caos no siempre aporta ideas
casi nunca acaba con la sinrazón.
El desorden me atormenta
me acomoda,
me harta,
me desordena,
mi propio ordenado desorden
caótico.
Cuantas canciones he dejado atrás
escritas en el anverso
de un billete de 20.
Cuantas noche me dormí al filo
de un sol insistente, cegador,
y terriblemente sobrio
(ese sol, no yo).
Cuantos olvidos pretendí
que pocos obtuve.
Cuantos besos oposité
y tantos que quedaron a las puertas
cerradas
de una memoria que juega
malas pasadas.
En la lápida, y por deseo de Christine, su esposa, se inscribieron los primeros renglones de la novela de Rafael Sabatini, Scaramouche:
“Nació con el don de la risa y la creencia de que el mundo estaba loco... ”
Nunca fui capaz de llevar una agenda
por desordenado
y por tramposo
por ausencia de asuntos por resolver
y anotaciones que ni poema
ni canción.
Nunca fui capaz de llevar una agenda
tampoco de esta.
La falta de descanso de anoche,
la luz gris que entra por la ventan semicerrada,
todo hace augurar la monotonía
de lluvia tonta... tip... top...
Da la sensación de que van a aguarse los planes,
de que desaparecerán las ideas y de que se acaba
el día a media tarde.
Preferiría un día que fuese más alegre,
este día gris no va muy acorde con mi propia alegría,
este día gris aún podría cambiar...
mantengámos una esperanza por si acaso.
Vuelve la monotonía de errores mal calculados
a destajo, el olor a amoniaco de tu piel
curtida con otros besos
y la certeza de que no hay certeza.
Previsible como pocos finales,
sin negociación posible que adormezca
los impulsos camuflados de sentimientos
y la cerveza que nunca es un exceso.
Me driás que no son maneras, malas
o buenas, no conozco otras que estas propias
e inadmisibles pero posibles y reafirmadas.
Antes de que me arrepienta pídeme
que te olvide, o que lo intente
con la acumulada fuerza perdida.
Cuando parece que todo va a terminar, nada es como parece y nada acaba con tanta facilidad o como uno espera.
Asi que todo queda en manos de una ella que no sabe si ir o volver a caer por la misma pendiente que no lo es tanto. Todo sucede lo bastante a menudo para ser casi un tópico. Pero como ya he dicho, ni por esas.
Desenfundé un par de buenos consejos que son para ser ignorados y encomendé a la virgen de las buenas intenciones que ya no es virgen la salvacion del alma de mi amigo. Y a por todas y a ver que pasa.
Porque lo cantado tiene esas cosas, que a veces sale por peteneras.
(Borrador con posterior continuación si me coje con ganas)
Las mujeres que no olvidé,
las moscas que rondan mi sudor,
el humo que no escribe letras.
Negaciones que se niegan.
Tercas interpretaciones y la habitual ceguera
que no seré yo quien devuelva la vista
ni siquiera intentarlo
no hay peor ciego que esa mujer
enamorada.
Son sólo palabras sin importancia
con fuego cruzado,
sin más amor que el eco
de lo que hubo o pudo ser.
Por ques sin razon tras la cortina.
Tengo sueño.
El gato se ovilla y duerme tranquilo
Punto y aparte
Todo lo que dejé para mañana se volverá en mi contra
Aquella niña que sigue siendo una niña, que sigue hablando sin parar.
Aquella misma vez que no fue la misma, aunque podría haberlo sido.
No me preocupa lo que opines.
Las palabras llevan sobrando una temporada,
un juego de palabras,
una tormenta de palabras.
Has hecho trampas
y ni por esas.
He leido en la prensa - en La Voz de Galicia (no encontre el enlace en la vers web) - que desalojaron una aeropuerto en Queensland (australia) porque en una bolsa habia un vibrador.
Ya se inauguro la pena de carcel por conducir borracho, el "premio" fue para Vigo para un tipo que iba con el coche presatado a 168kmh por Samil.
Tenía un poema que me dejé olvidado en el coche y no pude pasar pa publicar.
Cosas que pasan algunos martes más que otros
Y la verdad resbala por el caparazón con que te proteges
tan acostumbrada
que te cuesta distinguir la realidad
de las ficciones de tu memoria,
y he sido sincero que es más
de lo que yo pretendía
y tú te mereces,
aunque está visto que nada vale
si tapas los oídos
empeñada en vivir en un mundo paralelo.
Tanta mentira, tanto disimulo, tanta impostura,
que eres capaz de negar lo dicho
lo sucedido
con total convencimiento
y sin ser consciente de las herejías/tonterías que salen de tu boca.
Supongo que dejé de sentir lástima
de ti
hace suficiente tiempo
para sumar casi una vida.