Supon las respuestas,
deten las divagaciones,
obvia las chorradas,
calla las incongruencias,
juega sin perder, si puedes...
Maneja las intenciones,
controla las sucesos incontrolables,
predice terremotos y tempestades,
y vete al carajo si no aciertas.
Manten la compostura,
fúmate un cigarrillo antes de que prohiban
respirar,
y despídete de las buenas chicas
que son peores que las malas.
El arrrepentimiento se arrepiente de si mismo?
La puerta de atrás que no miro casi nunca
Ya se sabe
casa con dos puertas... tiene vía de escape.
Las grandes ideas que fracasan estrepitosamente.
Y el resto de las tonterías que no pegan
ni de madrugada
mucho menos por la mañana
temprano.
Soy tan sólo un reflejo
en un espejo
mentiroso
que dice lo que no debe
y calla silencios eternos
que se clavan
como clavos
en tus brazos en cruz.
Catorce ojalás
catorce versos
catorce verdades
catorce sueños.
Soy tan sólo un esquivo
mandoble
la defensa de un débil
corazón estrujado;
el índice acusador,
el pulgar condenatorio,
la mirada que no soportas.
Soy tan solo lo que fui
un niñato malcriado
un adolescente proteston
la opinión defendida a cal y canto.
Soy el madrugador que se acuesta
de último,
que escribe el primero
una nota de disculpa
que pegar en la puerta
de la nevera.
Soy la tinta fresca que mancha
sin saber
por qué
ruin rebeldía
inútil resignación.
Soy mejor de lo que puedes suponer
peor de lo que te mereces.
Su novio confiaba en ella y llevaban tanto tiempo juntos que era casi imposible que algo fuese mal, pero las cosas tienden a peor, lo mires por donde lo mires. Posiblemente su novio no opinase igual que yo, pero claro es fácil tener buena opinión de algo/alguien cuando uno permanece en la ignorancia y no se quiere imaginar lo peor. Por que como va el a creer que los viajes de empresa no son más que días con su amante, porque cosas que pasan y clichés que se repiten, ella tiene un amante que resulta ser su jefe; como va él a imaginar como son las cosas cuando ella es la misma ella que siempre fue, más que nada porque su jefe no va a dejar a su mujer y ella no es quien de estar sola, por lo que pueda pasar.
Un desliz lo tiene cualquiera y el amor y el deseo se confunden con frecuencia, estoy seguro de que yo la disculpo más que ciertas hipócritas mujeres que ven con claridad que el jefe es un cabrón por lo que le hace a su esposa aunque forman con los labios la palabra "puta" cuando la miran de reojo.
Tal vez no sea más que el reflejo del miedo a que sus propios maridos tengan una historia similar o parecida con una chica tan linda como ella que trabaje para ellos.
Creo que ya he oído esta historia o una similar en alguna ocasión, y sin entrar a hacer juicios que no es mi estilo me suena demasiado para pensar que es original y para no intuir el final triste y doloroso que sea avecina para ella, que no se porque me da que va a ser la peor parada en estas circunstancias.
Todo aquello que desconozco
que remueve una o dos fibras
del corazón o del cerebro
que me crea una duda racional
o no,
todo lo que se merece una respuesta
inmediata
y busco datos tecla a tecla
conocimiento a golpe de ratón.
Supongo que será hambre
o sed
de sabiduría;
de ganas de no tener tantas dudas
sobre cosas que debería saber,
que convenientemente
olvidé
tras mi etapa escolar.
Todo aquello que sin pretender saber
no puedo pasar
sin averiguar.
Escribía versos de noche porque no le quedaba otra hora para escribir y ¿por que no? En cuanto comenzaba a escribir algo en un folio invariablemente y sin medir le salían unos sonetos perfectos en métrica y rima. Quizás se le podía echar en cara que resultaba un poco monotematico: Amor, amor, amor... para ser mas concretos Marga, Marga, Marga... francamente me entraban ganas de vomitar cada vez que leia un nuevo soneto titulado tambien invariablemente Soneto a Marga numero... y esta ultima parte si que variaba hasta alcanzar la nada despreciable cifra de 485, uno diaria casi. Todo un esfuerzo de ¿amor? si, es posible si creyese en amores eternos. Aunque quizas fuese una mera costumbre...
Este jurar en falso que nunca termina
con los intempestivos maullidos de un gato
blanco y negro, de madrugada, por un rato
para poder dormir a almohada compartida.
Hubo noches tranquilas pero no estabas tú
hubo sueños, vueltas, revueltas, revolcones,
ojeras, pesadillas, besos, abrazos, edredones,
7 de la mañana en que no me levanto
porque no estás tú.
Un primer adiós:
salida del vientre materno,
otro final de finales:
la última despedida a mis padres
por una eternidad,
mi hermano viajó con ellos.
Los adioses suaves, los de semáforo,
los casi tristes, los muy alegres;
los adioses que se niegan
los que nunca se completan
que quedan a medio callar.
Una cuarentena de adioses en andenes
a la que fue mi esperanza
a la que dije adiós o hasta luego
por última vez.
Una amiga en quien confié
y se hizo distancia tras un hasta mañana
cotidiano
similar al que se va deletreando
últimamente entre María y yo
y que se voltea sobre si mismo
para no acabarse de pronunciar.
Los adioses rotos a medio pronunciar,
los nunca dichos; los aún callados,
los adioses de ida con vuelta,
los mismos que aún a veces
resucitan con un quizá.
Tantos adioses
y los que se me olvidan
y los que aún faltan
Nuevas fotos en TAZAS.
Y una noticia curiosa: Un gato hiere a su dueño con una pistola
Tantos recuerdos no sucedidos,
tantos libros amontonados, tantos cafés,
tantos vinos, tantos vueltos,
tantos dineros, tantos euros,
tanta compostura, tantos requiebros,
tantas quejas, tanto dispuesto.
Tanta alquimia de dormitorio,
tantos desnudos de calendario,
tanto gemido, tanto olvido,
tanto reloj, tanto comento,
tanto cuento que me invento.
Tanto a lo tonto, tanto sin tiento,
tanto con prisas, tanto revuelto,
tanto devuelto, tanto contento;
tantos tópicos, tantas batallas,
tantos quijotes, tantos orlandos,
tantos quevedos, tantos quebrantos;
tantas promesas que quedan en nada,
tantas delicias que no valen tanto.
Tanto que no cuento
para volver a empezar
otro cuento distinto.
Odio la absurda hipocresía
como bandera de peor intención
como escudo ofensivo y falso.
Odio las letras denuncia a medio gas
que ni chicha ni limoná.
Odio las tardes que no terminan
hasta que amanece
eclipsando las noches.
Odio las vulgares mentiras, las inútiles
y falsas verdades que no consiguen
camuflar la mitad de la mitad.
Odio acertar tan a menudo
"ya te decía yo"
sin pretender sonar pretencioso.
Odio las mujeres disfrazadas de princesa
que se parecen más a las brujas
de cualquier cuento.
Odio que me arranquen la razón
cuando la tengo
a veces también cuando no.
Me gustan las charlas interminables
con café como excusa
con ciertos amigos irrebatibles.
Me gustan los libros que puedo abrir
por una página al azar
y están bien escritas, mejor.
Me gusta la lluvia contra el cristal
el rebotar en la barandilla
del balcón, rítmico.
Me gustan los boleros mentirosos
con ese encanto de excusa
irónica y socarrona.
Me gusta observar a la gente
paseando, paseando
como en un gran escaparate.
Me gustan ciertos ojos tan sinceros
y las mujeres que los tienen;
me resultan siempre atractivos.
Se miraron a los ojos y obviamente no se dijeron nada.
Por qué entonces se dijeron que si, más bien porque nadie les dijo que se dijeran que no.. y algo había que decir.
La culpa la tuvieron las terceras personas que subtitularon aquella historia.
Estoy harto de mis propios hartazgos hasta la saciedad. Harto de enemigos que no cambian, que no dan la talla en el cara a cara. Harto de no encontrar un trabajo que me haga millonario, o que me desahogue algunas facturas y deudas más. Estoy harto de las indirectas y jugueteos de aquella chica a la que daría un revolcón y medio. Harto de difusas excusas, tiempos malditos y camareras despistadas. Harto de cambiar de marcha, de emborracharme con whisky sin agua de seltz. Harto de la chica, otra distinta que pasa dos veces ante el cristal, aunque habrá seguramente una tercera para hacerse notar, sabe que no está del todo mal aunque definitivamente no acaba de ser mi tipo.
Estoy harto de dar los mismos tópicos consejos de desamor a aquellos amigos/as que consideran que la primavera es el mejor momento para romper con el pasado – o alguien lo consideró por ellos-; harto de amores eternos ni tan amores ni tan eternos, harto de errores recurrentes, que volverán no hay duda. Harto de escuchar por octava vez la misma borrachera que no tuvo gracia cuando fue contada por vez primera. Harto de las largas esperas que –casi- nunca merecen la pena. Harto de estar harto de mi mismo por no acabar de hartarme de una vez.
Estoy harto de ver películas subtituladas, harto de bares repletos de gente desconocida, harto de que ignores mis conversaciones, harto de opiniones que me tocan las pelotas; harto de harto de estar harto, como siempre.
1
Una canción triste que sueña con ser un blues un tanto amargado
por la imposibilidad.
No sé cual es el buen camino que me devuelve
al inicio del viaje.
No puedo adelantarte que sucederá, aunque pueda imaginármelo. Sin esforzarme lo más mínimo.
2
Me rompiste el corazón con tus manos desnudas,
defenestraste la razón con tus viles excusas,
y cuanto
te quise para nada valió
y cuando quererte para nada valió.
3
Una tarde cuyo final no se ve en lontananza,
una tarde más temprano de lo habitual,
una tarde tan tarde
esta tarde
aquella tarde.
Cerrados por defunción
Doble T – a medias con Tonetxo
Este blog se encuentra clínicamente muerto –aunque respira con respiración asistida- en espera de un post de Tonetxo que nunca llegó
Viajes imposibles/improbables
Narración de los viajes que no realicé, o los que realicé pero no fueron tan cual cuenta la leyenda.
Enumeración de ausencias – nació con vocación de cuaderno, hubiera firmado por una anotación decente. Y ni eso.
Impresentable, incurtible y otros ins y sins aleatorios.
Nudos marineros – Lioso por supuesto y acabó siendo un post.