Además de escuchar también a veces
viene bien que lo escuchen a uno.
Aunque eso no traiga las respuestas
que deben ser propias,
aunque eso no solucione las complicaciones
que esconden su solución.
La frialdad y el cinismo puestos a prueba.
Desnudar la verdad desnuda ante ti
ayuda a descargar el estómago
de sensaciones danzantes.
Hacer presentes las dudas amenazantes
de rebuscada solución,
verbalizar y soltar todo cuanto, como losa,
pesa y ahoga
el corazón.
Cantar un corrido a voz en grito,
contar una aventura nocturna e imposible,
disfrazar el deseo de cariño,
ahorcarte con mi bufanda de lana,
aprender a besar bajo la lluvia,
sacar un as mentiroso de la manga,
apretar el paso dejando atrás la impropia sombra,
obviar lágrimas danzantes en tu mirada turbia.
En boca cerrada, sin nada que decir
Silencio que no deja cicatriz
Eco de nada más
Agujeros negros de palabras
Callados instantes eternos
Susurros aislados en tus oídos
Silencios que producen heridas
Que canten la última canción
que echemos más leña a la hoguera,
que el sabor de boca de la decepción
huya corriendo por la escalera.
Que el vino tinto no guarde resaca,
que tan sincera no sepas mentir,
que los insomnios no maten las ganas
de ir marchando y volver a venir.
Cada verso trae una resaca,
cada cerveza tiene su utopía
(por acumulación),
cada amanecer me encuentra
despierto la última semana,
cada llamada no siempre
obtiene una respuesta.
Cada gota de lluvia rompe en mil sueños
de niebla,
cada mujer pervive en su sombra
de difícil olvido,
cada beso tiene su golpe de efecto.
Cada recuerdo viene con un olvido
pegado a los talones,
cada final trae una pena adosada
y mil rotas posibilidades.
Simplificar las cosas,
obtener las raíces,
intentar comprender
a veces vale de algo
a veces no.
¿Cómo medir la cantidad de los sentimientos?
Como calcular la dosis de decepción
necesaria para empujar un final
en decisión.
Cambios sutiles que giran el timón,
separando dos caminos
ni tan paralelos, ni tan encontradizos.
Hasta un final
decisivo
e implacable.
Porfiar por forma de ser
renovar promesas vacías,
tomar el café con croissant,
disculpar las tardanzas extensas,
planear noches improbables,
caminar bajo un sol de justicia,
dormir sentado en la taza del water,
seguir las luces rojas de un coche,
buscar habitación en un hotel de madrugada,
susurrar un te quiero inaudible.
La ausencia de motivos tentadora
algunos días
entre soleados y lluviosos.
Barrunto, camino y me revuelco
sobre la idea anhelada
que no da opciones.
El ruido del tren es la música perfecta
para cualquier carta de amor.
Odio las despedidas largas,
incluso a pie de anden.
La acumulación de utopías
por exceso de cervezas
con su claridad de idas.
Y una rosa negra
con espinas de metal
Cuando los cuandos en vez de promesa
resultan atadura de doble lazada
cuando las vueltas son peores que las idas
y los sueños no tienen más remedio
que volverse realidad.
Sólo entonces vislumbro
una salida ente la niebla
que devora la ciudad.
Ha pasado el tiempo con su goma de borrar, con su esponja y con su guadaña.
(Antonio Gala)
Cancelar las citas de última hora
Improvisar un orgasmo al teléfono
Pedir la comida para llevar
Buscar rutas alternativas de escape
Besarte con los ojos a dos pasos de ti
Maldecir al conductor que nos precede
Anotar maldades repentinas en las servilletas
Espiar por el ojo de la cerradura
- No sé que dirección tomar
- Pero ¿no dijiste que sabías llegar?
- Sí, bueno… Sabía… pero las voces de mi cabeza no callan y me dan indicaciones contradictorias.
- ¿Las voces?
- Sí… no sé si por aquí… las voces… joder, hay dos que gritan… je, je… está cantando… duuu duuu duuu…es "honky Tonk woman"…
- Las voces… joder cuando decías que tenías una vida interior muy rica creí que te referías a la meditación, al Tai Chi… y esos cursos que haces.
- Eso era para controlarlas… para que bajaran el volumen… It's the honky tonk women... Gimme, gimme, gimme the honky tonk blues... pero no te preocupes, llegaremos a tiempo. Aún es pronto.
- Y ¿no te has planteado ir al médico?
- ¿por?
- Las voces
- ¿Crees que estoy loco?
- No, pero a lo mejor un médico te lo soluciona
- ¿Crees que estoy loco? ¿ Qué tengo que ir a un loquero?...por donde coño esta el camino…¿Dónde?… Gimme, gimme, gimme the honky tonk blues... Sabes, Manule también lo creía antes de desaparecer.
- No desapareció, se fue a trabajar a Alemania.
- Sí, claro… ja, ja, ja… No desapareció… No… A trabajar… A Alemania, buen sitio… Tu no te has planteado… ir a visitarlo, tio?... Pronto.
para preguntas que no se han hecho
-Al fondo a la derecha.
-Y yo a ti.
-No me lo puedo creer.
-Y yo más.
¿Se les ocurre una pregunta adecuada, previsible o no?
Comprar la comida del gato,
improvisar una carta sin querer,
sudar el café con hielo,
acodarme repentinamente de un recado sin hacer,
conducir bajo un sol de carallo por un rato,
un segundo café -sin hielo- tan malo que casi intragable,
una película por ver,
una partida de cartas,
acordarme de mañana llevar el coche al taller.
Fabricar esperanzas perdidas,
anotar fijaciones,
deducir entre líneas de labios,
rematar la sed a tragos,
cantar baladas por lo bajo,
arruinar espartanas costumbres,
peregrinar por tu vientre hasta tus muslos,
acompañar de vino las comidas,
echar la siesta tras los postres,
rezar pidiendo un imposible,
abochornar con vergüenza los equívocos,
solucionar de un plumazo los problemas.
Que conste que en cada despedida,
al final de cada llamada,
o en cualquier adiós,
todo queda como en el aire,
como si faltasen 100 o 1000 palabras más.
Es uno de esos viernes lentos y lluviosos
de horas que se eternizan
hasta las 11 de la noche.
Minuto tras minuto tras minuto
maquinaria de caracol.
Minuto tras minuto tras minuto
sin horas completas en el reloj.
Es uno de esos viernes pesados y agobiantes
de tiempos lentos y extensos,
de segundera monotonía,
de pensamientos recurrentes como losas.
Minuto sucesivos segundos tras segundos
agobiante caer de arena,
rastro inmovil de inutil reloj de sol,
nubes lluviosas que adolecen
más este viernes
del que sólo han transcurrido
despierto
dos horas
en lento, eterno
tic tac
tic tac
tic ... tac
A Lidia
"No sé porque te recuerdo en carreteras en las que nunca has estado"
Que no es más que otro modo de decir: me acordé de ti mientras conducía esta mañana; ampliado como mucho con un : a ver si nos tomamos un café cuando/si vengas/vienes.
Un saco roto en el que caen
desde los deseos incontenibles
a la peores ideas
pasando por las locuras necesarias
y la mayor parte de las mentiras
que ni a mi mismo engañaron.
- A veces resultas adorable
- Adorable? como los gatos persas?
- Adorable como ciertas gatas
Hacer café caliente,
olvidar a esa mujer -por un rato-,
dormir de pie,
aglutinar versos en el pantalón,
que llueva o que no, pero ya,
falsificar tu corazón,
responder sin agravio ni ira,
anteponer tu sonrisa a mi desdicha,
abusar de mi credulidad,
posponer las desgracias que no van solas,
empeñar mi mirada en tus caderas,
despertar con el mar en los pies
o una maldita llamada a deshora.
Destruir una a una todas tus quimeras,
incumplir denodadamente las promesas,
perder los zapatos en la huida,
delimitar con mis manos tus fronteras,
sonreír mientras ato tus deseos,
inexplicar los sucesos que se agotan,
aducir en mi defensa ser idiota,
escribir por accidente tu hermosura,
reconocer que eres tú quien me la pone dura,
poner a prueba la paciencia gota a gota,
recomponer versos sin repeticiones excesivas,
sin repeticiones excesivas
excesivas
evasivas.
Las noches tristes con neblina de cerveza,
el sueño roto sorpresa ausente a las cinco de la mañana,
las vueltas a casa rutinarias,
las canciones que juegan a recordar,
las discordancias que comenzaron tal que de aquel modo,
las horas haciendo cola ante un café,
las taimadas buenas intenciones,
las maldiciones de aquella espera por ella que jamás llama,
los puntos suspensivos para decorar este final momentaneo…
Sueños que no debería soñar, de tan prohibidos, de tan oscuros… Sueños nocturnos que revolotean día y noche en mi cerebro con aleteante insistencia.
Sueños que se alejan, que se vuelven del revés en su rebuscado deseo.
Sueños que no son sueños, que sueños son, que la vida tanto sueño, trae en sí misma, sin ton ni son.
Sueños entrelazados, sueños compartidos, sueños revestidos de humo, sueños indistinguibles de una realidad tan irreal.
Sueños atadura, sueños pasión,
sueños desasosiego, sueños veneno,
sueños que no se duermen en los laureles,
sueños que se revuelven entre deseos.
Sueño espirales de sueños, sueño sin dormir o durmiendo poco, sueño nada más cerrar los ojos.
No recuerdo mis sueños. Sólo los que sueño de día. Sólo la sensación de lo soñado, nada más despertar. Sueños soñados hasta sudar.