Sólo para adultos, sólo para socios,
sólo para solos,
sólo para ellas, sólo para propios,
sólo para negros, sólo para blancos,
sólo para solos, sólo para mi.
Sólo para auténticos, sólo para tontos,
sólo para tantas, sólo para todos,
sólo para no volver la soledad.
Estropear por impaciencia los momentos,
escupir medias verdades con sueño,
interpretar erróneamente los silencios,
romper la lluvia con un paraguas cerrado,
consumar un matrimonio a la vieja usanza, ya tan consumido/a,
deslizar por el filo de una mirada los sentimientos,
darle vueltas concéntricas a ciertas tonterías o absurdeces,
fijar con terca gomina las ideas a la cabeza,
imaginar otro final de tantos finales pausibles,
desmontar, remontar y que sobren piezas,
trazar rutas en un viejo callejero de una década atrás,
despuntar el alba a media noche,
acuchillar la hermosura con diez años,
imponer un criterio cuando menos dudoso.
Estábamos tomando un café yo y mi novio con un amigo común, Julio, el del banco; yo estaba absorta, pensando en mis cosas mientras hojeaba el periódico.
Y en esto que Julio le dice:
-Tienes mala cara Ernesto.
-Es que últimamente no follamos- dice mirándome.
-No follarás tú - le dije levantando la vista del periódico sonriendo, y volví a sumergirme en la noticia que estaba leyendo.
La cara de Ernesto fue un poema y Julio no paraba de reírse a carcajadas. Supongo que en otro momento le hubiera dicho "a que viene esa tontería" o algo así, pero entre que estaba a lo mío y tenía la tarde entre simpática y cabrona, pues ya ves.
Le sentó muy mal la gracia, pero eso le pasó por soltar una de esas frases entre sobradas y machistas que es mejor olvidar.
Porque ya tuve la misma charla casi dos veces con dos chicas distintas que tenían también diferentes ideas al respecto.
Dejando de lado la risa -cada vez que la oigo me descojono- que me causa esta expresión. ¿Quieres saber por que no lo encuentras? Pues porque no dejas de buscarlo, de preguntarte si cada uno de casi todos los hombres con los que te cruzas podría ser él, analizando si lo será o no. Y ese no es el modo de encontrar nada. Parece mentira que no sepas que cualquier cosa que busques aparece, invariablemente, una vez que dejas de buscarla.
Tal vez no exista el hombre de tu vida, ya te dije que esa expresión me causa o bien vómitos o irrefrenables carcajadas; tal vez será porque la he visto aplicada -en cualquiera de sus variantes tanto masculina como femenina- a chicas que plantaron a sus novios sin previa explicación, a hombres que mantenían dos amantes al tiempo ante la ignorancia de su mujer, a una sucesión de orgasmos con un mismo tipo que duró unos meses, a un amor de hace años aunque se casó con otro… ¿Por qué esa católica necesidad de que haya un único hombre o una única mujer de tu vida?
Supongo que tal vez, a posteriori, cuando pueda hacer balance de toda una vida podría decirte si hubo o no una "mujer de mi vida" pero sin estresarme por conseguirla. Tal vez la búsqueda fantástica de ese hombre de tu vida te impida conocer a quien podría llenar de felicidad un rato de la misma, un rato de duración variable, que a veces, puede ser una eternidad.
Post un tanto inusual pero bueno. Todavía casi con la resaca del bodorrio del año: Tonetxo y Susana, el pasado sabado en Vigo.
"Que relax esto de ir de boda como amigo del novio en vez de como familiar, siempre quise ser parte de los invitados indesables". Citando a Lolo.
Y desde ayer los novios en Paris por cortesía -que majos somos- de los amigos del novio, a ver si se ponen a ello y encargan ya un churumbel, que ahora ya pueden follar sin pecar.
Llueve a cantaros. Se difuminan las imágenes a través de los cristales, corren pseudoriadas por los bordes de las aceras. El sol se muestra tímido, a ratos, más tarde. Caña de estrella sin pincho de tortilla.
Llueve a cantaros. Se acaban los fríos convertidos en cortina de hielo, o agua helada, o casi helada, o granizo. Y día tras día no para de llover a ratos, con el sol cada vez menos.
Ni caña de estrella ni pincho de tortilla.
Nada tan triste
como la ciudad dormida
bajo una manta de lluvia
constante y gris ceniza.
Nada tan sonriente
como la ciudad desperezándose
un amanecer luminoso
limpio, repleto de promesas.
Perdida en su rincón
inolvidable
rodeada por el océano
ocasionalmente
azul reflejo de cielo.
Solitaria, tranquila,
abandonada
a orillas de ese mar
tan gris como su cielo.
Volverás de nuevo
a la ciudad que se hizo tuya
que no te dio opción
de escapar
que te atrapó
lazo peninsular
océano, viento, faro,
calles tan repentinamente
tuyas.
Caminar las tres esquinas
borde orilla
observando el genio
rompedor de rocas
o tranquilo estanque.
Nada tan sonriente,
nada tan triste,
ciudad.
Estoy perplejo hice uno de esos tests que hay por las paginas de internet por sugerencia de Keko y este es el sorprendete resultado - conste que conteste en serio-:
![]() | You scored as Satanism. Your beliefs most closely resemble those of Satanism! Before you scream, do a bit of research on it. To be a Satanist, you don't actually have to believe in Satan. Satanism generally focuses upon the spiritual advancement of the self, rather than upon submission to a deity or a set of moral codes. Do some research if you immediately think of the satanic cult stereotype. Your beliefs may also resemble those of earth-based religions such as paganism.
Which religion is the right one for you? (new version) created with QuizFarm.com |
Saber si vale o no la pena depositar esperanzas
en un destino danzón y un poco mal hablado
si se puede o no se puede confiar en encontrar
alguna verdad entre manojos de mentiras.
Lo que da lo mismo sin nada dar,
sin oprimir la mirada con o contra
la silueta contoneante de esa chica caminando
a contraluz de un sol de agosto
que solo asola la calle empedrada
y peatonal.
La hora pesada que arrastra mi mano
llevando el resto de mi cuerpo,
la lenta y tediosa espera ante una cristalera
viendo pasar tanto coche en va y viene.
Viejos ritmos que huyen de la ciudad
con título de un poema de asfalto
infernal
del que no terminé de abjurar nunca.
El reflejo del sol en el blanco
me ciega
Cuelgo de la percha las ganas de
no perderte para siempre
junto a las de volver a verte
pronto.
Un eclipse de sol ¿traerá la noche
a las 11 de la mañana?
No pongas más difíciles las cosas
que ya se complican solas
de por si, sin interferencias de cobertura
extravagante y variable.
Hay consejos para desoir y opiniones
que están mejor en silencio
o cubiertas de bofetadas de sinrazón.
Las buenas intenciones son peores
que las malas,
un vaso de agua fría para aplacar
mi ira momentanea.
Ocúpate de tus asuntos,
Déjate de excusas.
No pretendas darme lecciones.
Continuaré en mi línea,
en mi modo nada dulce.
Así va todo como va.
Vuelve a lo tuyo y déjame a mi
con lo mío.
No te pedí consejo
así que mantén tu boca cerrada.
Tengo mi propio modo nada dulce
de hacer las cosas.
Guárdate tus juicios de valor
sin valor que nada importan.
Déjame hacer lo que debo.
A mi modo nada dulce
Tintineo de vaso vacío como música
de fondo de un instante suspendido
en el que no caben palabras, ni gritos,
ni gemidos.
Tenso como una espera
Duro como un ladrillo.
Silencios escritos sobre asfalto
calle que fue tumba de sentimientos,
maldiciones en voz tan baja que callada.
Tenso como un muelle
Duro como el granito.
Contener el aliento,
no matar al mensajero,
leer los labios atentamente,
girar en la próxima a la derecha,
condicionar los reflejos,
esquivar las bromas casquivanas,
buscar sitio para aparcar,
realizar llamadas adeudadas,
esperar sin perder la paciencia,
no querer dejar de querer(te).
Poner punto y final a todo cuanto
ni bueno ni malo,
aburrido
medio lleno medio vacío
falto de sentido.
No alargar más de lo necesario
amistades que precisan de excusa,
charlas reiteradas que sé como acaban,
amores eternos y cabales,
el final tan igual a otros finales.
Hacer borrón y cuenta nueva
como si fuera posible
olvidar el pasado, relleno
de reproches y extravagancias.
No alargar más de lo necesario
las excusas que todo lo embrollan,
las lealtades que no se merecen,
los cafés que no dan más de si.
Estaba sola tumbada sobre la ancha cama enorme, en la habitación de hotel de amplias estrellas pagado por la empresa. Cogió el teléfono dudando si llamarlo o no. Mejor no, posiblemente estuviese ocupado. Antes de que soltara el móvil, este empezó a sonar y vio su nombre brillando en la pantalla
Todavía seguía hipnotizando teléfonos.
El calor me saca los versos como sudor,
trabajosamente.
Hay historias repentinas que en nada se parecen a los cuentos
y musas eclipsadas por mujeres fatales.
Hay decisiones agridulces que amargas las ganas
de todo y de nada,
y penas que atenazan las alegrías.
Hay mejores deseos que duelen cuanto callan,
hay amores que acaban sin estruendo
repletos de melancolía y cariño.
Hay días pesados con su gris cemento de nube
que no acaban de llorar
y presionan la nostalgia.
Hay mañanas frescas, casi heladas,
con aliento de humo blanco,
con neblina retirándose dudosa.
Hay canciones que devuelven ciertos recuerdos
a primera línea
de pensamiento que hubiera dado por obsoleto.
El calor me inunda los ojos de sudor
nublándome la vista,
la razón y la inspiración.