La lluvia repentina que provoca el florecimiento de paraguas torpes,
los olvidos echados en falta, o al propio olvido,
las viejas películas que alguna tarde emiten en alguna cadena de televisión,
el hacerse humo sin dejar huella de la propia permanencia,
la helada que blanquea el coche hasta convertirlo en un refrigerador,
la decencia sobrevalorada que fingir por un "no vaya a ser",
la fugacidad persistente y recurrente de tu cuerpo junto al mío,
los desde luegos que quedan para más tarde,
las princesas condenadas a casarse con ranas que son justamente eso,
las musas de rebajas que no regalan ni un poema ni un peor verso,
los buzones vomitando esperanzas, deseos, felicitaciones y amenazas,
las estrellas congeladas en este cielo helado de Diciembre,
la tontería irrelevante a la que se concede más complicada importancia de la merecida,
las desapariciones sin dejar rastro, ni razón, ni excusa,
los árboles sin hojas o con tan pocas que dan frío o lástima,
la rotonda en sentido del reloj al despiste.
Nadie te conoce, nadie te conoce, nadie te conoce.
Ni te enamoras, ni te enamoras, ni te enamoras.
Repítelo tres veces para acabártelo de creer.
No pidas una segunda opinión que no corrobora la tuya.
Esto no es Casablanca, ni llueve y yo no leo una carta - a pie de andén- que tú no enviaste por falta de tiempo y porque yo nunca te importé lo suficiente. Ni siquiera un mensaje en el móvil que ya he buscado inútilmente 18 veces. Tampoco nada en el correo electrónico que chequeé hasta que el dedo se cansó de pulsar el botón izquierdo del ratón. Tuve que hacer frente a una realidad que me gusta más bien poco; realmente no te importo ni me quieres. Se dice rápido pero me ha costado dos meses admitirlo hasta perder toda esperanza, la última, esa pequeña que tarda en marcharse. Ahora ya ni esa permanece.
Esto no es una película y no surgirás de nuevo en la cafetería de siempre, ni la casualidad te traeré a esta calle justo antes de que suene la música de fondo y la palabra fin - leida u omitida - aparezca redondeando un final feliz. No, aquí ya puedo caminar 200 calles que no te encontraré en ninguna y ya puedo entrar en 90 bares que no estarás en ninguna de sus mesas. Así que, me rindo. Tú no eres mi mujer ideal aunque yo soñé con ser tu hombre perfecto.
Esto no es ficción es la dura realidad que me golpea tras semanas de castillos en el aire y noches de sueños infructuosos. No sé con exactitud cuantas veces en este tiempo buenos amigos me aconsejaron: olvídala, no merece la pena o alguna frase sinónima, a veces más dura y peor sonante y otras - las menos - más sutil.
He barajado las opciones previamente,
hago trampas aunque no me gusta mentir.
Si me gusta jugar con las opiniones
que tan poco me importan.
La semilla del caos estudiado
no hay quien la resista
con mas de media certeza,
intentar adivinar es aún peor.
He barajado para mezclar alguna verdad,
con alguna omisión y alguna mentira,
"déjalos que opinen así no se aburren".
Poco me importa lo que puedan decir.
Una risa que me recuerda a otra risa tan tonta.
Recuerdos desordenados de hace aún poco.
Tómate con calma asuntos tales, nena.
Un bombón envuelto y sin abrir, pasando de gulas.
No hay un guión para estos menesteres sentimentales.
Si ya te lo he dicho, para que repetírtelo.
Las deudas que cobrar a cualquier precio.
Cosas sin motivo real ni aparente que ir colgando con chinchetas.
No hago aclaraciones, total para que tampoco se entienda.
Hay tardes que las dudas estúpidas e irracionales pululan por doquier.
El tercer café diario no sé si es sano.
Retrasar lo inevitable de poco vale.
(Historias apócrifas IV)
Decidido a impresionar a su chica, para que no pensara que él era un mojigato; le regaló un vibrador, con ventosa y 4 velocidades, imaginando sabe dios que deliciosas perversiones para compartir los tres. Con lo que no contaba el bueno del hombre era que ella lo probara allí mismo, pegándolo sobre la silla del comedor. Pasó de la excitación de verla cabalgando sobre su regalo a la seguridad completa de que ella se lo pasaba estupendamente sin él; más que eso, de que era totalmente prescindible. Casi tuvo que despegarla del regalo y así como se lo dió, así se lo quitó.
"Me lo requisó el mismo día que me lo regaló. Pero tenías que verlo tan bonito y enhiesto pegado sobre la silla. Ya te digo tuvo celos de un trozo de caucho…. Siempre pensé que era un tipo celoso, pero no hasta ese extremo… lo curioso es que se lo quedó… no sé para que lo querrá ni que hará con él…"
"Bueno tampoco te lo he contado todo… Es que cuando estaba con el artilugio, bueno le pedí que cogiera la cámara de fotos… Me puse a hacer poses, le di mas velocidad y … ufff… Tenías que haber visto con que cara se quedó, se le olvidó hasta como se hacían las fotos, casi se le cae la cámara de las manos… Supongo que fue en ese momento cuando decidió privarme de su compañía… Ni siquiera me dio tiempo a bautizarlo con un nombre de hombre… Me acuerdo de él, tan tieso, tan lleno de vida... se me saltan las lágrimas".
Templar los ánimos con hielo,
adoptar resoluciones definitivas,
mantener la cordura,
disponer del tiempo injusto,
esconder las zanahorias para la ensalada,
recolectar cervezas con viejos amigos,
sonreír de lado ante la alusión perpleja,
vender al peso el pelo recién cortado,
administrar los minutos con soltura,
no cejar en el empeño a la primera,
disentir en caso de duda,
abonar con orina las rosas naranjas,
meter hasta el fondo la pata chula.
Para empezar el año con buen pie
mejor no hacer lista de intenciones,
no pretender cambiar de vida
menos mejorar la propia.
Rezar por que no vengan muy mal dadas
y para capear el temporal.
No hacerse ilusiones al respecto
y a ver el resto que tal va.
Una sarta de buenos consejos
para empezar el año con buen pie.
Cuando la costumbre se instala en nuestras manos
en la espalda, en las piernas, en los ojos.
¿Cuánto cuesta sacudírsela de encima?
¿Por qué cuesta tanto distinguirla del amor?
Cuando la cotidianeidad se vuelve amarga
o meramente insípida.
¿Por qué cuesta tanto abrir las ventanas y la puerta?
¿Cuánto queda para morir ahogado?
Cuando el amor se vuelve barro
que enlentece nuestros pasos.
¿Cuánto cuesta sacudirse la cobardía?
¿Por qué hay quien prefiere seguir así?
- Ponlo en mi cuenta
- Lista dirás… Cuenta suena como si fueras a pagarla algún día.
(Una canción del pasado)
Quizás encontraras lo que buscas
si dejaras de perseguir sombras,
de esperar respuestas prefabricadas
que no se ajustan a la realidad;
si dejaras de soñar despierta,
de buscar fuera de ti las soluciones a tus problemas.
Quizás cogiendo las riendas
y usando una lógica
ordenada lógica -redundantemente-.
Tal vez sin adosar cualidades preferidas
al primer hombre que pase,
tal vez y quizás, entonces sí,
apareciese lo que buscas,
o no,
pero sabrías ver lo que realmente hay
y te sorprenderías
apreciando algo distinto
de lo que jamás hubieras esperado.

Gris sobre gris
mar gris
gris cielo.
(De serie Z)
"yo también te quiero" como respuesta a un eructo
con eco en un salón vacío;
el limón oxidado por tiempo y circunstancias,
simplificando,
hay dos tipos de hombres los que tienen orgullo
y los que son unos pusilánimes.
Cuando dice que no quiere decir que no
menos algunas veces que en sus ojos deseosos
puedo leer un si de par en par
y sin temor a equivocarme.
Se pierde la costumbre diluida del cerveceo
de martes noche.
Si entra la punta entra el resto, como añadió mi amigo
en referencia a tan delicada maniobra.
Simplificar y generalizar andan cerca
de equivocarse sino se hila fino.
Como una mosca cojonera que vuelve y revuelve
a apoyarse sobre la misma mano
como reclamando tu atención
así resultas en ciertas ocasiones.
¿Dónde va el tiempo perdido?
El mismo que se escurre entre los dedos,
aquel que falta al final del día,
que no aparece ni en los bolsillos de los pantalones
ni en el fondo de los cajones.
Tiempo dormido, tiempo no vivido
decía en sus palabras mi padre,
¿Dónde va el tiempo que soñado o no
parece desaparecer induciendo noches?
-mañana es si duermo, sino es el mismo día-.
¿Es el tiempo que se espera
tiempo perdido?
Intento que no pero supongo que si
-incontables escritos durante esperas
en cualquier superficie que soporte tinta-.
¿Dónde va? ¿Dónde se queda?
¿Dónde queda el tiempo perdido?
Más importante
¿será devuelto algún día?
Estos malditos pensamientos que me rondan sin descanso, que me buscan si no duermo.
Estos malditos últimos momentos que piden una prórroga o un tiempo muerto que les otorgue cinco minutos más que saben a menos.
Este maldito reloj que no perdona ni uno solo de sus minutos que ni tiempo me da para que sea mío.
Este maldito café sin azúcar suficiente y sin ti en el aniversario de una charla que no ayuda a sumar la docena.
Esta maldita versión de aquella canción que aunque no esta mal ni sombra le hace a la rota voz de la Guillot.
Estas malditas tardes que te hielan el corazón y las pelotas con su mentiroso sol a medio gas.
Estas malditas maldiciones que no valen ni casi para desahogarse de la mala leche acumulada durante las últimas semanas.
Estas malditas mañanas vacías, repletas de café y noticias en un par de periodicos que nunca saben a nuevo.
Esta maldita e intensa luna que impide dormir,
este maldito mar que me incita a llamar a ciertos teléfonos a horas
que nos son decentes para nadie,
este maldito block que no encuentra palabras,
esta maldita noche que se parece demasiado a la anterior,
esta maldita necesidad de tu voz,
esta maldita risa del destino,
esta maldita marcha forzada para ir yendo,
esta maldita cancioncilla cansina que no deja de sonar,
Estas malditas improvisaciones que conducen a nada, tal vez a menos.
Esta maldita clara de cerveza ni demasiado fría y demasiado dulce de gaseosa.
Este maldito sopor que no trae sueños despierto y se lleva los buenos momentos.
Estos malditos planes que cambian cada minuto, con su indecisión a cuestas, con su duda camuflada de certeza.
Estos malditos tiempos sin más presencia que tu ausencia.
"Hay miradas de mujer que causan todo el efecto de su belleza y todo el estrago de su perfidia cuando tienes la suerte de escribirlas con su lápiz de ojos"
José L. Alvite
1.
"Y eso es lo que les pasa a las niñas feas" - le dijo la chica después de que la perra -una de esas perras pequeñas color tostado, no me pregunten la raza- intentara subir al banco del bar/café y se cayera - juro que mi gato ya estaría arañándole la cara ante ese epíteto-.
"Venga, estate quieta niña mala"
Va a ser cierto que los perros aparte de fieles que te rilas son un poco tontos -como ciertos maridos-.
2.
Si no puede ser, no puede ser y además es imposible. ¿Cómo va a montar uno de esos pequeños perros color tostado a una galgo? Pues mal lo lleva.
Otro bar, otro café y através de la ventana el perrillo salido intentando follarse la rodilla de la galgo que lo mira entre asombrada, molesta y con cara de "por ahí no, guapetón". Hasta el dueño de la perra,al acabarse su café y ver el curioso espectáculo no pudo reprimir la sonrisa.
A lo mejor van a ser los dueños los que que ennoblecen o humillan a sus perros. En definitiva un perro es sólo un perro y se comporta como tal.
No quiero volver atrás
no quiero pensar si fue lo correcto o no
las cosas son así
y así deben ser.
No me arrepiento de mis decisiones
aunque la melancolía
me hará dudar
alguna tarde solitaria.
No quiero volver atrás
aunque las dudas surgirán dentro de un tiempo
y las desterraré sonriendo de lado.
No me arrepiento de casi nada
fue lo mejor
suerte y que te vaya bonito
te deseo
de corazón.