Desgastando excusas
eludiendo cafés
agobiando toses
cantando tangos
esperando sucesos
disimulando erecciones
intuyendo humores
apostando intenciones
aglutinando ideas
atropellando opciones
76.
Y que pasa
si se han agotado
las condicionales.
Si ni 600 pilas
pueden darme energía
para este día.
77.
Sigo recolectando20 maneras
de decirte
te echo de menos.
78.
Reencuentro en viejos cuadernos
trozos de un pasado
presente de nuevo
que no deja de asombrarme
y recordarme.
79.
Hay razones afiladas como cuchillas
y otras que por más que se esgriman
(amenazantes)
no valen nada.
80.
Te desnudé paso a paso
quise comerte a dentelladas
y lenguetazos.
Hay tipos con un par. De esos que ven venir el peligro de frente, mandan al carajo el miedo y se enfrentan con una sonrisa y una 9 mm llegado el caso a los embates de la vida. Tipos que uno se enorgullece de tener como amigos, con agallas para dar la cara por uno, para partir las que sean necesarias y para que se la partan. Con dos cojones.
Por supuesto, Rolando era un puto cobarde, así que huyó por la derecha al ver venir el peligro por la izquierda y siguió huyendo mientras oía como esos dos cabrones me daban una paliza eso me pasa por beber y tirarle los tejos a las morenazas-.
Rolando, nombre de héroe para rata de barco, tenía bastantes virtudes. Pero la valentía no era una de ellas, es buen tipo, le tengo aprecio, su madre esta muy buena todavía a pesar de rondar los cincuenta. Pero valor, poco, más bien tirando a menos.
De hecho tiene novia por cosas de la vida, como casi todos por otra parte, y porque ella se empeñó. Porque se lo puso fácil, tan fácil que Rolando casi huye, temeroso. Pero Mercedes se dijo: Este es mío. Y Rolando lo fue, y lo es, y supongo que lo seguirá siendo hasta que ella diga ya basta.
Ella tiene más huevos que él, cosa que esta bien. Porque una pareja de dos pusilánimes sería de coña. Y Rolando esta enamorado como un colegial, Rolando, corazón de ratón.
Avelino Abelleira, doble A con licencia para beber más de la cuenta estaba sufriedo ahora las consecuencias de su último esfuerzo etílico. Tumbado en el roido y gastado sofá de su sala con una botella de agua -medio vacía o medio llena-, la boca seca, un corte en la mano recuerdo del exnovio de marga -nada grave sólo un accidente con un vaso- y el resto de los recuerdos de la noche anterior demasiado borrosos para ser recordados.
Avelino Abelleira, diseñador de interiores en un conocido estudio del centro de la ciudad cuya gerente Isolina Gutierrez, rubia teñida, ojos miopes, treintaytantos años y de muy buen ver aunque peor mirar lo llevaba por la calle de la amargura,aunque más propio sería decir por la avenida. Tal vez esa fuese la razón de la borrachera de la anterior noche, intentar olvidar, aunque no hubiese nada que olvidar, aunque su relación con ella se limitase a observarla de lejos a través del cristal que delimitaba el territorio de su oficina -la de ella, el no tenía- y a mirarla cuando caminaba con paso firme por el pasillo soltando alguna orden en voz baja por aquí y por allá.
Avelino Abelleira había tenido dos decepciones amorosas -ambas morenas- y creía haber encontrado en Isolina: rubia, guapa y en contra de la creencia popular sobre las rubias guapas no tenía nada de tonta. ¿Apuntaba Avelino Abelleira demasiado alto? Por supuesto él pensaba que no, tras los fracasos con Desiré y Vanesa, ambas peluqueras en distintas peluquerías, Isolina era la mujer perfecta, triunfadora, atractiva e inteligente. Demasiado inteligente para fijarse en ti como le decía Carlos, su amigo de la universidad.
Avelino se consumía en deseos poco laborables y demasiado sensuales hacía la gerente que haciendo caso omiso a las inexistentes propuestas de Avelino mantenía una relación inestable y acalorada con B.T. Alonso, estrella del equipo de fútbol local. Una relación que Avelino observaba esperando que terminase, fantaseando con dar el primer paso ya que era bastante improbable que ella, tan perfecta y tan preciosa lo diese. De cualquier modo Avelino conservaba la esperanza y por eso nunca se había fijado en Esperanza -mesa 6 de contabilidad- morena y bajita que había visto en él lo que Isolina no había visto. Que injusto es a veces el amor, Avelino bebiendo los vientos por Isolina y borracho de tanto beber vino -que contra la creencia popular no ayuda a olvidar nada más que los actos vergonzosos perpetrados bajo su efecto, pero no las decepciones previas-, Esperanza esperando que Avelino se fijase en ella e Isolina con su futbolista. La tan obvia solución que surgiría en el minuto 67 de cualquier comedia romántica posiblemente no se dé nunca en la vida real y cada uno se lleve su pequeña decepción y su dosis de amor en días laborables no correspondido.
Los besos que guardo
que no caben en los sobres
que te envío y no siempre llegan.
Los besos que quedan sin dar
se pudren entre los dientes
en la punta de mi lengua.
Los besos que te lleves
no los volveré a ver
por más que me los devuelvas.
71.
Habitualmente pasaría de puntillas por tu recuerdo.
Hace demasiado frío para que me exijas
que te de calor.
72.
No tengo ni idea
de porque las cosas resultaron así,
sólo sé que son como quiero que sean.
73.
De pie
en una esquina
escribo nimiedades
con letra acelerada.
74.
Cuando no llueve
añoro que llueva
para comerte a besos bajo
la lluvia primaveral.
75.
Bebetelo pronto que pierde
las vitaminas
cantinela de madre
¿fantasía o realidad?
Me pregunto que fue de ellos
de ellas,
aquella chica que buscaba
un príncipe azul de cualquier color,
o el colega aquel que se consumía
de celos,
o aquella cuya casa fue casi mi
casa y todo se diluyó,
o el amigo de la infancia que
fue también,
o la amiga de la carrera,
o aquella chica que desapareció
tras robarme unos poemas
y algunos buenos ratos.
(previas)
Todas las odas
resumidas
en una sola
grande como átomo
pequeño como planeta.
Escrita en 20 noches
o sus 60
deslunados pedazos
aluminando trozos.
Más de un primer
intento,
oda a la farola,
oda a esa noche,
oda a esa oda.
Intentos caídos en saco
agujereado
con diez principios
ni un solo
final
vislumbrado.
Ahora que ya no es ahora
empecemos por lo obvio,
o por obviarnos.
Empecemos por hacer una lista de cosas
por hacer,
de sonetos sin terminar,
o de besos por besar.
Antes de que sea tarde,
ahora que ya no es ahora
pero aún puede ser el momento
oportuno.
Lo que sí,
antes de irnos
que alguien apague la luz.
No se conocían tanto
aunque se reconocían en un espejismo
de cortas palabras,
casi reflejos de ellos mismos
reconocidos en el espejo
de las ganas,
nos parecemos tanto
no sé si sí
o si no es así
si son o no tan iguales,
lo cierto
es que son tal para cual
signifique lo que signifique
eso
en asuntos tales.
Tú no buscas un buen consejo. Tú lo que quieres es que te diga lo que quieres oir. Y sabes que yo no soy así. No me gusta decirte ya te lo advertípero verte lamentarte por lo obvio me parece una estupidez. No es que todos los tios sean/seamos iguales; es tan sólo que siempre te enamoras del mismo tipo de hombre, a pesar de que tu propia experiencia debería advertirte lo contrario. Si tú lo vas buscando ¿qué te sorprende luego?
Necesitas desahogarte para convencerte a ti misma de que tu propia y victimista versión de la historia que juraría haberte oído contar tres veces o más antes cambiando los nombres. Ya no sé si el problema son los tíos con los que andas o tú modo de plantear las historias/relaciones.
¿Por qué te niegas a aprender como eres de tus propias vivencias? Porque es más fácil culpar al resto que afrontar las consecuencias de tus actos para bien o para mal.
Espero que el tiempo te abra los ojos, o que encuentres lo que quiera que estés buscando, que dejes de considerar fracasos los besos que no calaron, que dejes de odiar a tipos que no se merecen tu odio igual que tú no te mereciste el cariño que te dieron...
Aunque posiblemente no aprendas nada y sigas siendo así.
Los planes al carajo sin previo aviso,
las vicisitudes como innecesaria explicación,
el porcentaje de error perpetrado con asiduidad,
el supuesto amor que ni de excusa vale,
los escarmientos merecidos ante notario,
las aclaraciones a pie de margen,
los olivos con hormiguero incluido,
el ansia de volverte a ver sin poder camuflarla,
la cabra loca que sube y baja a la carretera en vez de pastar,
la canción que olvidé que me recordaba a ti,
la cafetería perdida que estaba donde siempre,
las indicaciones que contribuyen a no llegar,
Borron y cuenta nueva.
Improviso letras
escuchando canciones de hace años.
Dudo mucho que desconcentrarme así valga de algo
ni la olvido
ni lo pretendo
sólo soportar mejor su ausencia.
Tres todavías y un monton de palabras mudas
o calladas
tiempo eterno, muerto, enfriado,
tiempo denso.
Solamentes unidos a mentiras dichas
para salir del paso
sobre la marcha.
No pretendas que sea menos críptico
la claridad nunca fue mi punto fuerte tratándose de ti.
El arrepentimiento no vale mas que para ocupar espacio.
Devoro tus recuerdos, el hilo de la desaparición
que sostiene mi cabeza
hasta la próxima vez un año de estos...
que nos volvamos a ver.
Bastantes problemas hay de por si
sin necesidad de irlos buscando a propósito.
No era una mujer de bandera aunque tal vez llegaba a banderín. Sin ser guapa conseguía atrapar las miradas con el sinuoso contoneo de sus caderas. Eludió el matrimonio en 3 ocasiones y en ninguna devolviólos costosos regalos que acabaron en la casa de empeños o vendidos por ebay.
No era tan mala chica como se decía, su único problema es que era una soñadora que todavía creía que había un hombre perfecto para ella en algún lugar. Algo así como un príncipe azul que no destiñera después de la tercera cita y no fuese demasiado gilipollas, demasiado creído, demasiado insoportable, demasiado tonto o demasiado rico.
El único defecto de ella era que todavía seguía siendo una soñadora.
65.
No sé donde escondí o
perdí la inspiración o las palabras.
O los caprichos de mi mente
me juegan malas pasadas.
66.
Cuando hasta las mentiras
de los boleros
se agotan y terminan.
67.
¿Por qué tengo días tan agrios
en los que casi llego a desconfiar de ti?
68.
Como podría hacer que
me entendieras
sin explicarte nada.
No es necesario explicarte
nada para que leas mi pensamiento
casi.
69.
Discrepancias
dos crepes rancias
duas filloas pasadas
70.
Repletos de casis
y contra indicaciones imprecisas
así son ciertos casos.
Se acabó la última oportunidad.
Las cosas no salen como querrías.
No hay quien entienda a las mujeres.
Deshago frases que construí para la ocasión.
Desistí de entender tus sinrazones airadas.
Cuantas calles caminadas una y otra vez.
Una de esas inesperadas mañanas soleadas de invierno.
Dos de aquellas tardes que pierden el ritmo.
Se acabó esta misma opción que no llevo donde era de esperar.
El mar tranquilo acuna mis párpados.
El café caliente despierta mis sentidos embotados.