Dormitar las tardes mezcladas con las mañanas de mañana,
corromper con susurros tu lasciva inocencia,
escuchar sin vomitar opiniones de tanto experto,
retrasar lo inevitable de poco vale,
apretar los dientes para que no huyan las ganas,
mezclar siempre y nunca es una mentira, a cierta ciencia,
nadar y guardar la ropa es difícil en este temporal
de frío, viento y lluvia,
resistir el sueño a base de cafeína y ganas de no dormir,
simplificar y generalizar andan cerca de equivocarse
si no se hila fino,
escapar de oportunidades que nunca deseaste,
perder la fe en amigos que jamás lo fueron,
dormir bien ayuda a tranquilizar ansias y relativizar,
contar hasta diez y volver a empezar.
La chica de la fruta
Cuando baja por la calle principal, la que lleva el nombre de un importante héroe de la revolución del 15, camino del mercado, con la cesta de frutas que le lleva a la Sra. Carmen los obreros que están arreglando la acera la visten de dulces piropos: guapa, bonita... y uno de ellos, el que parece el más joven se quita la gorra y le guiña un ojo. También los ojos de los empleados de banca que entran en sus respectivas sucursales siguen el leve movimiento de sus caderas sobre los adoquines. Incluso el policía que patrulla cada mañana a la misma hora esa misma calle en dirección contraria la saluda con una leve inclinación de cabeza y no le silba porque estáde servicio.
Ninguno de ellos conoce su nombre, algunos la llaman la chica de la fruta. Otros simplemente no la llaman y el joven obrero le ha buscado un nombre propio que a sus ojos le sienta como un guante: Estrella. Y por ese nombre la llama cada noche cuando con letra dubitativa y poco alfabetizada le escribe poemas balbuceantes.
Dos meses más tarde, una mañana de Octubre, no apareció. Tampoco surgió girando la esquina con la calle de la Concha ninguna de las siguientes mañanas, los empleados de banca ni siquiera notaron su falta; sí lo hizo el policía y el joven obrero aún no se ha podido quitar la tristeza de encima. Le preguntó a la Sra. Carmen sí sabía algo de aquella chica, ella sólo sabía su nombre y que no volvería nunca más. No importa, dijo él sin quedarse paraaveriguar cual era el nombre de Estrella que por supuesto no era Estrella. Así que se volvió a guardar las preguntas en los bolsillos del vaquero y continuo arreglando aceras y escribiéndole poemas a su Estrella.
Fue una lástima que no le hubiese preguntado por ella al único habitante de aquella calle que la había visto después de su repentina desaparición. Una tarde cuando volvía a casa en un barrio del extrarradio con su uniforme de policía en una bolsa necesitando un lavado a fondo la vio vestida con el limpio uniforme de la tienda de moda en la que estaba entrando y en la que trabajaba como dependienta. Sonrió y le deseó suerte en silencio, saludándola con una leve inclinación de cabeza.
91.
Hay opciones sin opción
y maldiciones que no maldigo.
Hay lo que no hay y hay lo que hay.
92.
Lo bueno y lo malo
se entremezclan.
Lo peor está a un paso
de lo óptimo.
Lo malo y lo peor
van cuesta abajo.
93.
Odio esperar
esperas largas
y las esperas cortas
aunque menos.
Te odio cuando
te espero.
94.
Cuando los cuandos
pierden vigencia
y las cosas cambian
hasta que son casi
irreconocibles.
95.
Antes del final definitivo
que alguien apague la luz
para que no haya testigos.
Fue perfecto. Pareció perfecto, tanto a mí como al resto de los invitados; así que eso debe significar que lo fue. Y que lo diga yo, que no comulgo con las bodas de blanco y por la iglesia, tiene tela.
El sacerdote, amigo de los novios, conocido como J.R. -aunque sería más propio llamarle padre Juan Roberto- hizo una homilía sencilla hablando del amor de ambos -Angel y Arancha- del que fui testigo y puedo decir que sí, que se quieren y que parece que sabían lo que hacían al casarse.
Lo que no lo sabíamos tanto éramos los invitados horas después y unas cuantas copas más tarde. O sea, el banquete de coña, buena comida, mejor vino y mucho cachondeo. Los novios felices, se fueron a las tantas. Y el resto seguimos, de pub en pub, a quemar Madrid.
Lo dicho, la boda perfecta. Ha pasado el tiempo y siguen felizmente casados y sin intención de divorcio. Pero uno de esos detalles sin importancia que pasan sin pena ni gloria, volvió de nuevo como si fuera parte de una película, cuando tomando una caña con Antonio me dio la feliz noticia de que una amiga común tenía novio y parece ser que se van a vivir juntos. Lo curioso, el novio de la chica es J.R..Sí, el padre Juan Roberto.
Cuando me lo dijo recordé que tras el convite y rumbo al primer pub J.R. me preguntó, como quien no quiere la cosa, por ella. "Bien, como siempre, como una loca" - Le contesté, olvidando la pregunta a continuación.
Y recordé también que si un sacerdote celebra un sacramento sin convicción y sin fe, este carece de valor.
Así que voy a tener que reafirmarme en mi antigua teoría de que no hay bodas perfectas; cuando no la joden los contrayentes o algún familiar borracho, resulta que podría ser nula porque el cura alberga malas intenciones y peores calenturas.
Apaga la luz al salir,
deja abierta la puerta del baño,
intento no soñar despierto,
maldiciones sin ningún efecto,
no quiero ir y tampoco volver.
Que te costaba lavar la loza,
besos que saben a reproche,
revolcones entre risas y caricias...
87.
Te veo preciosa, sonriendo lasciva, conmigo dentro.
88.
¿Quién era la chica del sueño de hoy?
La que se fue nublando
mientras me despertaba.
89.
No uso sombrero para no pasar por la duda
si será una dama o no, la mujer ante
la que debería descubrirme.
90.
En un santiamén
nada sucede
o pasa de todo.
Eso mismo,
pasa de todo,
que les vayan dando.
Ella no había sido una mujer de bandera ni tampoco ahora lo era. Tenía mil defectos a sus ojos que podrían resumirse en la frase que me dijo acodado en la barra de un garito de la ciudad vieja mientras tomaba el tercer Wyborowa con zumo de naranja: Es demasiado mujer para mi, tío. Me hubiera arrancado una sonrisa si aún tuviera ganas de reír, pero lo único de lo que tenía ganas era de mear. Así que me fui al baño, al volver el permanecía en la misma postura aunque su copa había descendido la línea de flotación del primer hielo, cuatro dedos; miraba más allá del póster del concierto del año anterior de los Rolling Stones: ... a mi me gustan las mujeres, claro que me gustan -sonrió soñador- me gustan las mujeres de bolsillo, lindas, pequeñas, manejables, tiernas... Así que, insisto, ella es demasiado mujer para mi... aunque - y sonrió con sonrisa entre pícara y lasciva- un polvo se le echaba.
Así era, así es, y espero que así siga siendo por muchos años. También espero que se deje de exigencias, o se haga todavía más exigente pero al menos les hable, por muy buenas que crea que están.
¿Por qué la vida no es como una película porno? Ten cuidado con lo que deseas... De verdad tienes ganas de que la dependienta con sobrepeso de la frutería se abalance sobre ti, que la madre de tu amigo se te insinúe con sus varices violetas, de que una supuesta colegiala chupando una piruleta se arrodille delante de ti mientras una pareja de la guardia civil te da estopa por presunto antes de que la chica demuestre tener 19.
¿Por qué la vida no es como una película porno? Ten cuidado con lo que deseas... De verdad tienes ganas de follar diez de cada quince minutos y de que las conversaciones - todas las conversaciones- acaben con un striptease o con una mano en tu paquete, de que tu novia se tire a todos y cada uno de tus amigos justo después de que le digan hola.
¿Por qué la vida no es como una película porno?
¿Todavía quieres que la vida sea como una película porno?
Vuelven los tonos verdes al blog.
Pequeños cambios en diseño y logo. Hay que redecorar de vez en cuando para evitar el tedio.
Actualización 18.26:
Unos cuantos retoques más al diseño.
Añadidas los enlaces a las fotos de Tazas y T&J.
Disponibles todos los posts antiguso -incluida la versión en blogspot que se perdiera- en motiveless 1.0
Reordenadas los post de la versión previa en motiveless 3.0
Hay tipos afortunados y otros tantos sin una pizca de suerte, Juan Valentín Dalmau se movía en la balanza desequilibrada de la fortuna con pies de plomo y ni por esas conseguía una racha definitiva.
En breve resumen; le habían bajado la póliza del coche por no haber dado ningún parte, su mujer no le había abandonado pero su amante - una preciosa instructora de aeróbic - si, no había conseguido el ascenso insinuado por su jefe - el pelota de García se le había adelantado por el exterior - pero le habían concedido un leve aumento; el interés mensual de la hipoteca había descendido en 47 € y algunos céntimos, su padre se había jubilado y no dejaba de dar la lata en casa, el equipo de fútbol de aficionados en que jugaba iba camino de ganar la liga, su hija se había echado un novio melenudo que no le gustaba nada...
Una vida equilibrada, ni buena, ni mala, a él le gustaba.
Las manías perdidas al tirar de la cadena,
los esbozos que no dan para un golpe de timón,
la reputación ni tan honorable ni tan horrible,
la extrema precaución,
las estrellas de aerosol,
las inesperadas averías de madrugada.
El tiempo vuela en cuanto dejamos de prestarle atención,
la propia letra vuelve si encuentro el grosor adecuado de tinta,
los planes van cogiendo cuerpo y perdiendo su don etéreo,
los cafés víctimas del aburrimiento o la resignación,
el dinero suelto que se hace humo antes de poder contarlo,
el sudor pegado a mis pensamientos,
las manchas de la camiseta que leer como si fuesen un libro,
la intransigencia que no nos resulta ajena.
Cuestión de opinión I
Cuando uno ya no trabaja no vale para nada y lo mejor es morirse
(Adolfo)
Cuestión de opinión II
Casarse para no tener hijos es egoista
(Mingo)
81.
Hay elecciones que se realizan por erección
82.
Nunca creí en amores eternos,
ni en amigos que nunca te fallan,
ni en siempres que duren para siempre...
y menos mal .
83.
sms
Acunar las ganas de verte para adormecerlas
pero no perder ninguna.
84.
Me comiste...
y no me pareció mal el lugar por donde decidiste comenzar.
85.
Si me importaras menos
todo sería mucho más sencillo.
86.
Este verano a pleno invierno
que me trae la alegría
de tu escote
y tu sonrisa a sol sin sombra.
Barrer para casa sin otra opción,
desmayarse con cierto efectismo,
comer galletas como si te gustaran,
reprimir el insulto en la punta de la lengua,
esperar lo inesperado y también lo esperable,
redescubrir lo olvidado por sorpresa,
cantar bajo la lluvia torrencial que apaga voces,
besar sin parar tus labios hasta que duela,
anotar en el calendario mis deseos,
desvestirme apresuradamente ante tus ojos,
salir corriendo antes de que sea tarde.
Hay mujeres desnudas
escondiendo versos entre sus piernas
como agua del mar
que en oleaje de gemidos
te devuelven a la playa.
Llueven estrellas zumbando
como avispas
y tu voz me adormece
y tu ausencia me atosiga.
Hay mujeres desnudas
cuyo calor se vuelve tan propio
y cuanto más lejano,
cuando la lluvia tamborilea
en el borde de las ventanas
se llora por los cristales
humedeciendo tu sombra.
Llueven estrellas zumbando
como avispas
y tu voz me adormece
y tu ausencia me atosiga.
Las nubes repletas de lluvia volando como pueden,
el suelo húmedo reflejando su gris ceniza,
el primer café de la mañana tardía que podría ser vermouth,
la mirada perdida de un gato que juega a ser de porcelana,
el viento que desmonta la terraza del bar,
las prisas a las que no permito darme consejos,
el reencuentro entre sonrisas radiantes y besos hambrientos,
Los hoys vacíos de continuidad o rellenos de ratos ambiguos,
los comienzos que quedan en eso en meros principios,
el olor a miel caliente esparcido por la cocina,
la cuesta abajo que obviamente también se hace cuesta arriba,
las necesidades urgentes que no siempre se ven colmadas
la apariencia de huida cuando no hay más opción,
las correciones anotadas en papel cebolla,
las luces encendidas en pleno día,
los cafés acabados que piden a gritos un vaso de agua,
los olvidos que puedo disimular,
los segundos intentos que nada solucionan,
los anuncios durante más de un cuarto de hora.