Atribuir (se) el merito prestado,
denodar a dar de más de lo debido,
malcriar con golosinas a los niños,
desgastar hasta el último céntimo,
arruinar la colada por un desteñido,
asimilar como propios los improperios,
disparar insultos como balas de plata,
anteponer el vicio a tu virtud,
estremecer de frío/escalofrío helado sin vainilla,
regar las flores con agua mineral sin rocas
subvencionar la tontería con memeces,
convertir en oro un día de mierda,
elegir seguirte por propia decisión,
rebatirse por honor hasta primera sangre,
estropear con una frase cualquier momento,
croar las ranas haciendo coros a este silencio,
lloriquear para obtener reconocimiento fútil,
condimentar los días con tus besos,
llorar de alegría la tonta tristeza merecida.
Los peores tiempos
en los que tú dudas de mi
en los que yo dudo de ti
como un par de imbéciles
dando tumbos
complicando lo sencillo.
Los buenos tiempos
en que una sonrisa
por fin borra los rastros
de los sucedido
y todo vuelve a empezar
de cero
con la confianza que se daba por perdida
pero ni tan pronto
ni tan malos
a pesar de no ser tan buena gente.
Veo cine subtitulado porque no hay nada mejor que ver.
Busco en el horizonte posibilidades de un regreso.
Destruyo los tópicos propios habituales pero no consigo construir algunos nuevos.
El hambre acumulada desde ayer me corroe el estómago.
Busco palabras que enganchar a estos silencios.
Allí mismo, era tan buen lugar como cualquier otro, una recia mesa de madera oscura y sus blancas nalgas que ya habían perdido la marca del bikini del pasado verano. Me excité. Joder si me excité, me excité tanto que me la follé allí mismo.
Las horas perdidas en pensamientos sin fundamento,
el culo de mal asiento sin posible acomodo,
las mentiras que no son mentira, que ni tanto importan,
los errores incomprensibles de hecho y escrito -por activa y por pasiva-,
las lecciones sobrevaloradas que no se aprenden a la primera,
la confusión entre sentimientos, caprichos y tontos sueños rotos,
las falsas esperanzas basadas en vueltas de tuerca a palabras sueltas,
los celos camuflados que surgen a casa paso, paranoicos,
los te quiero caducados sin decir que ahora parecen vacíos, que lo están,
la ceguera que te impide ver lo obvio,
la prórroga que no cambia nada y no es más que la extensión del sufrimiento,
las últimas oportunidades perdidas por las que no compensa apostar,
el final irremediable al que todo conduce.
Era sencillo verlo venir
si no cimentas que esperas,
no diré "ya te decía yo"
porque de poco vale
a toro pasado.
Ya sabías tú
aunque te empeñaras en cerrar
los ojos
que las prisas no son buenas
y que hay errores
que sólo llevan a precipitados
finales
que ni tan inesperados
como siempre digo.
Los posibles últimos estertores
de sentimientos
que ni tanto fueron
y tan dificiles de medir.
A modo de moraleja
y colofón:
Con mesura
aunque se te ponga dura.