Simplificar las cosas que se complican solas,
matar las ganas de desdecir lo dicho,
acusar de lo mismo de lo que eres culpable,
beber una ultima copa antes de amanecer,
forzar la rima en asonante dispar,
limpiar con mi lengua el sudor de tu piel,
añadir un último verso en el ultimo instante,
predecir lo por suceder sin ser adivino,
apenarse por asuntos ajenos que fueron asi,
replegar los planes en aras de la realidad.
Un corredor menos veterano se habría arriesgado a echar un vistazo atrás, pero Rincewind sabía instintivamente todo sobre la resistencia del viento y la tendencia de las piedras inoportunas a colocarse debajo de los pies inconscientes. Además ¿para qué mirar atras? Ya estaba corriendo todo lo deprisa que podía. Nada de lo que viera le haría correr más rápido.
(Terry Pratchett - Tiempos interesantes)
Las esperas eternas de esas de diez minutos más,
los largos caminos de vuelta a casa que quedan a medias,
las viejas historias que tampoco se diferencias tanto,
la sed que no se cura ni con agua ni con vino,
las ganas de comerte que aplazar indefinidamente,
las miradas que te muerden a pesar de verte desde los pies de tu cama.
Las inmerecidas ayudas que no se han solicitado,
los consejos desoidos y gastados de tanto usarlos
de ignorados
el teléfono descolgado para no oírlo sonar,
la idoneidad puesta a prueba una y otra vez,
las malas maneras que saca a flote la cerveza.
Los versos dispersos que no llevan gps,
las gruas muertas movidas por el viento,
la verdad tan transitada que no lo parece,
Las últimas ideas que no son tan nuevas pero tan repetidas que ya casi sacian,
Las insolencias como respuestas a insolentes comentarios,
Los volcados de memoria que certifican el olvido.
No concederé gracia alguna que no pidieres.
Entonces. Sólo entonces. Podría ser que entonces todo adquiriera sentido de nuevo. Sentido del humor al menos.
Tienes la oportunidad que siempre quisiste. Para desaprovecharla o para lo que quieras. En el momento más inesperado e incluso inoportuno; así son las oportunidades.
Sin segundas intenciones, será porque va cargada con sextas intenciones.
Hay decisiones que cuesta tomar. Y otras que una vez tomadas sabes que te arrepentirás de haber tomado. Y no suele resultar sencillo diferenciarlas.
Con sinceridad
cara a cara
mirándonos a los ojos
con dureza
con sencillez
tal cual
con franqueza,
con complicidad,
sonrisa a sonrisa
con simplicidad,así.
No podía ser de otro modo
Ya se sabe el muerto al hoyo y los vivos a revuelo de cuando duro - al cambio 0,03 - suena en lontananza. Habían pasado 17 años de la muerte de Carmen; ella no tenía casi nada, unas tierras baldías que legó a sus hijos. Y envidias, dimes, diretes, broncas y demás dieron lugar a un litigio de 3 años y a una partición hecha a golpe de mazo por el juez. Después de eso, no más; ni siquiera una postal por navidad.
Si había algo que Javi tenía claro era que la sangre pesa más que el agua y que los cubatas. Y allí estaba él, por cosas de la vida y casualidades que parecen sacadas de una mala comedia, en pleno siglo XXI a las 7 de la mañanaen mitad de un parque neblinoso y mal iluminado esperando por el tipo con quien se había retado, casi a duelo o algo similar, horas antes en la resaca de la boda de Ángel y Marcia. Quien le iba a decir a él que una de las amigas de Marcia, la prima de Pamela su novia hacía dos años salía ni más ni menos que con Eugenio, su primo al que no conocía, el hijo de Carmencita - la mayor de sus tíos- y Juan Antonio.
Había oído la historia 3 años de abogados líos legales porque el cabrón del marido de tu tía Carmen no estaba contento con el reparto. Que cojones le importaba a él. Tenía que haberle partido la cara decía su padre al tercer chupito -tras sacarle el tema alguien en la sobremesa- cuando lo oí quejarse de la mierda de herencia que dejaba mamá con ella todavía de cuerpo presente. Y la tonta de tu tía que no se entera de nada, a veces no sé si realmente es tonta o se lo hace, que hay cosas que claman al cielo coño. Que también era su madre.
No sabía si su padre tenia razón o no, al fin y al cabo todo eso había sucedido cuando él tenía 7 años y su padre se había deshecho de aquel erial años ha. Pero oír a aquel mierda de Eugenio -le costó un rato ubicar la historia- insultar a su propio padre sin conocerlo y a la zorra con la que se casó fardando de que su padre, actualmente candidato a concejal, era un tipo con un par. Así que Javi hizo algún comentario, para asombro de los presentes y perplejidad de Pamela: Tu padre, este que va para concejal, no será la sabandija de mi tío Juan Antonio, que como dice mi viejo siempre fue un mierda y ya se sabe lo que tiene la mierda... que flota. Hizo este comentario sonriendo sardónico mirando a los ojos de su primo.
El tiempo pasaba, eran más de las 7 y cuarto y cuando Javi ya se había cansado de esperar lo vio aparecer entre la niebla matutina, una sombra... dos sombras, tres sombras... Cojonudo el cabrón no venía solo. Aún iba a tener razón su padre en que Juan Antonio era una rata; y que se podía esperar del hijo de una rata?
- Tú y yo solos, tío le dijo levantando la voz, apretando el puño, dirigiéndose al grupo de sombras.
Distinguió su cara y lo vio sonreír avanzando junto a sus dos amigos. Javi sacó la mano del bolsillo empalmó la navaja clack y dio un paso adelante. Hasta el final, siempre; aunque esto acabe como el rosario de la aurora tan de mañana.
Ojalá pudiera guardar tus risas a carcajadas,
tus sonrisas, en un tarro
para devolvértelas en los malos momentos
y enjugar tus lágrimas con ellas.
Imposibles con los que soñar para los peores ratos
para los días oscuros en que una posibilidad
puede marcar la diferencia.
Si supiera como pedirte perdón
aunque no tenga ninguna gana de hacerlo.
Pedir perdón es una inutilidad
si no hay arrepentimiento.
Me arrepiento pero no quiero
que me perdones
hay perdones que no estoy seguro de querer.