- ¿Quien sabe por qué? todas son distintas y todas son iguales
- Sigues odiando a las mujeres ¿eh?
- Me encantan. Pero no me fio de ellas
(Elmore Leonard - Bandidos)
Escribo mejor
-será que recupero la poesía
que parecía perdida
la mala leche de reojo,
la lascivia a flor de sonrisa-
con dos o tres copas de vino
calentándome el estómago
y la inspiración.
Tal vez adquirí la costumbre de preferir los bolígrafos sin bola - incluso esa época de pluma hace unos años- de mi viejo que dibujaba su pequeña letra enganchada con un inoxcrom. Incluso en tiempos de prisas con el recambio sólo; solían ser azules.
1.
Cuanta tontería escuchada
al azar
sin querer
queriendo ensordecer.
2.
La inspiración nunca tiene la frecuencia
que uno quisiera,
es como una amante caprichosa,
vaga,
inoportuna,
exigente,
maldita seas
pero no me abandones nunca.
3.
No quiero recordar ciertos poemas
ni los sentimientos que me llevaron a ellos
ni la hora a la que fueron escritos.
4.
Los agradecimientos adeudados
que nunca sé donde colocar
o si se habrá hecho tarde
para ciertas valideces.
26.
La primera hora de espera
sube como ira calórica
que se hace humo
al verte aparecer sonriendo.
27.
Lo malo de la eternidad es que dura menos de lo que parecia
28.
Tal vez por eso no tengo opinión,
o tengo demasiadas.
29.
Discrepo de los discretos
Reniego de los gritones
30.
mcm
Descomponer en todas sus partes
como sí así resultase entendible
La salida de emergencia ciega ante emergencias que no son tales,
el efecto movimiento en retroceso,
la vulnerabilidad de tu sueño sin sueños,
el imparable encantao con que te muestras,
el reflejo verde del cristal de las gafas de sol para no entrecerrar los ojos,
la nada más absoluta con la que llenar tiempos muertos,
el cielo cerrado de nubes que no presagia una buena mañana,
el caramelo tan dulce que no elimina la acidez de los instantes precisos,
el café solo pedido por segunda vez que a pesar de la sencillez da lugar a equivocos,
la improbable mala suerte sin importancia,
las ganas de verte sumadas a las de comerte,
las discrepancias en banalidades que no dejan de carecer de importancia,
el picor que vale de recordatorio de escozores pasados,
los densos nubarrones que roban alegrías,
las farolas calladas iluminando la noche, cien noches, tantas noches,
el ciego que pierde la referencia con su baston,
el encaricimiento anual excesivo lo mires como lo mires...
Demasiadas capas de pintura una encima de otra para disimular la fealdad o parecer más atractiva. En pos de la eterna juventud, de la eterna modernidad.
(libro de intenciones #2)
VII.
Acaso intento de intención
con mala intención
vertiendo el veneno de tus palabras
jugando a ser una inocente
victima sin vestir de un tipo sin maldad
VIII.
Pasadas de rosca, sin más vuelta de tuerca
ni giro de guión,
sin más opción que suceder
o sucederse
reiterativas,
impropias e indecentes.
Intenciones atadas a las patas de la cama,
revueltas entre sabanas
sucias
de semen y pelos,
IX.
Intente separarme de ti
pero de nada valen las intenciones
que no son muy ciertas
que son tan humo como un cigarrillo
esfumándose en tu boca.
Simplificando
Todo va rodado
las charlas estemos o no de acuerdo.
Me bailas en la cocina cualquier música.
Todavía somos el mismo equipo.
Los desacuerdos complican lo sencillo
por tan sólo un rato.
Hagámoslo sencillo
es como mejor va.