Mika - Grace Kelly
Para Trini, por descubrirmelo y porque le/me gusta.
La mala hostia
de tripas corazón
las ganas de matarlo
la decepción.
Leer el prospecto tras el periódico para quitar una intoxicación de tinta,
abonar el precio por incomodidad contractual,
respirar de alivio tras tanta tensión guardada en los bolsillos,
dormir a pierna suelta, soñando, sin ti, contigo,
dibujar lo que veo o lo que creo ver,
no entender ciertas reacciones ni queriendo,
maniatar la sinrazón de cara a la pared,
pagar con talones sin fondos las copas en los bares,
vaticinar el futuro previsto sin intención de acertar,
desactivar el interruptor de mi cerebro que no para de pensar en vueltas,
aplicar un % de descuento a sentimientos y otras zarandajas,
aguantar la presion de ciertos comentarios,
disponer las cartas sin barajar casi aletoriamente,
recordar tu cuerpo desnudo y caliente junto al mio.
contar en susurros mentiras verdaderas,
malgastar la paciencia a borbotones.
Dormir a trozos sigue siendo mala costumbre,
el cerebro dicta sueños repetitivos
y pausando intenciones vuelvo a retumbarme.
Dormir a pierna atada antes de que tu calor
me abandone tantas mañanas temprano
y me despierte con tu hueco helado
en la cama a mi lado.
El último poema que vino sin título fue fruto de una busqueda infructuosa,
la sed que no se sacia de si misma,
el blanco y negro de algunos sueños,
el acabose que no es final,
las maldiciones que juran venganza,
el disfraz para llevar mi nombre,
los correos repletos de resaca y borracheras que enmohecen,
el jueves lluvioso y gris que deprime el corazón,
el sol tibio de mayo que viene lleno de promesas,
las noticias iguales que parecen diferentes leidas en distintos periódicos.
Sueños
tan mios
que como todos los sueños
raras veces
se hacen realidad.
Sueños
que no siempre
recuerdo
o prefiero olvidar
dosis de realidad.
Sueños, sueños, sueños,
sueños son
y la vida sin sueños
nada es.
Cuando te llamo no contestas
y cuando por temor a que no me contestes
y el cabreo me pueda
no te llamo, resulta que esperabas
mi llamada hasta la madrugada.
Sin ponernos de acuerdo ni a la de tres
con demasiada mala leche
para evitar los equívocos.
36.
Discrepo o no
de una opinion tal
37.
Recordar no es malo
es un ejercicio de memoria,
lo malo es mirar atrás
sin mirar adelante
hasta ahogarse en lo que fue.
38.
Apagando los celos
que acosan la distancia
que nos separa.
39.
Todos tenemos un pasado a cuestas,
le dijo él,
pero es sólo eso, pasado.
Lo que me importa de ti
es nuestro futuro.
40.
Escribir en servilletas
que no leerás
jamás.
Ponme una tapa de tortilla de anabolizantes,
me dopo, doblando músculo en instante,
moreno de solarium,
mazas de gimnasio.
Necesito una reducción de cerebro
para estar a la altura,
tanta hormona no me la pone dura.
En la calle donde yo vivía
había 4 o 5 bares,
eran 4, el quinto
abría y cerraba cuando cambiaba
de dueño.
(A saber: El Emporio, la Taberna Montero,
el Argentino, ... )
No sé si es bueno o es malo
este dato estadístico
pero siempre estue rodeado
de ese ruido de botellas
televisores y conversaciones partidas.
En la calle donde yo vivía
había 4 o 5 bares.
Usted es el mago que tiene seis cartas, tira tres al aire...
La boca llena masticando hasta casi desbordar,
las palabras balbuceadas mezcladas con comida,
el eructo satisfactorio, gas huidizo con eco retumbante,
el sorbo de licor café que calienta el estómago y las ganas de verte,
el paso cedido ante una puerta a las señoras que casi ni lo parecen.
(Segunda entrega)
Otro besito
con lengua, conejito
Gracias a Beatrix Potter por la inspiración.
La torpeza lluviosa de ciertos conductores cegados por las gotas,
la nuca encogida por miedo a esa gota puñetera que se cuela por la camisa,
la caja de cartón abandonada a su falta de suerte vacía de contenido,
la rima insultante que callar al cuello del jersey,
el anónimo firmado por un garabato casi conocido,
el mordisco posterior en tus nalgas tan comestibles,
el baúl en el que guardar las botellas y los cómics de Asterix junto a las obras completas de Neruda,
el ruido del secador que espanta mi sueño,
las peticiones que injustas o no hay que escuchar,
el respeto perdido en cualquiera de los cajones de la incómoda,
las palabras cazadas al vuelo fugaz de pájaro,
los aplausos vacíos de su propio eco,
los intentos de poema que se quedan callados a medio decidir,
las caras que pasado el tiempo se reconocen trabajosamente,
el hueso de aceituna que escupir por la ventana,
los planes acallados hasta en momento en que son innegables,
las noticias tan malas como habitualmente o peores,
las patadas a promesas vacias como los besos alquilados,
los planes insólitos que se hacen mediada la segunda botella de vino,
el limón que exprimido tampoco pierde su sabor amargo,
el punta de melancolía que transpira la tristeza y agobia lo obsesivo,
la respuesta de lengua afilada y mordaz intención,
el café tibio que ni frío ni calor acaba por no saber a café ni a nada,
la almohada de piedra que me quiebra el cuello baldándome y vapuleandome.
Sucesos que se suceden sin explicación
No quiero quererte como te quiero
¿como quieres que te quiera?
Sucesos que suceden, sucesivos.
Colecciono insomnios en los que no puedo
sacarte de mi mente,
como si soñase pero sin soñarte,
como una obsesión.
Colecciono demasiados insomnios
que se me rebelan
en noches ciegas (cegantes).
Colecciono insomnios a tu lado
en los que te miro
deseando comerte –literalmente-
mientras duermes.
Tanta vida vivida
para no poder ponerse en la piel
de otro?
Tanta vida desperdiciada
Tantas lecciones aprendidas
para enarbolar el egoísmo como bandera
o la simpatía con exceso
resbaladizo
de confianza,
capaz de enfatizar
incapaz de empalizar.
Tanta vida vivida
que yo ni quiero ni regalada
para mi.
Siempre hay una lección que aprender
y cada uno extrae la que quiere (o le conviene).