A veces no recuerdo lo bien que te conozco
y que no hay lugar para rencores
y que te puede tu buen fondo.
Cuantas cervezas
necesito
para que impongas
tu recuerdo
por encima
del empeño de mi olvido.
Ni el alcohol ayuda
a olvidar
ni es tan divertido
ciertos días
grises
opacos y eternos
con
o sin anestesia.
Cuantas cervezas
necesito
para olvidar
tu recuerdo flotante
por encima de mi olvido.
Soy un cabrón
sin sentimientos
y hay mucho hortera
opinando en blogs
ajenos:
PD:
Digan lo que digan
nadie se murió de amor.
Eliseo se quería a si mismo, quería a su madre – madre no hay más que una – y quería matar al cabrón de Juan Antonio por robarle a Jimena.
A jimena, eso era punto y aparte; a Jimena no sabía si quererla, si odiarla, si matarla o si mandarla al carajo, por puta.
Eliseo había días, días como este día concreto, que no sabía que coño quería.
La repentina lluvia tormentosa que asombra a pesar de las previsiones,
la cerveza rubia madrileña tan ligera que parece rebajada,
los "elegantes" que en otro tiempo se sabía que eran ventajistas
y ganaban un trío de balas y un par de ases -fuleros- sin sentencia ni ley,
la costumbre al garete por ausencia y excusas vacuas,
la música evidente que escogería para oir a tu lado,
la escoba que barre el polvo a esquinas perdidas en algunos pasillos,
los botones que marcan el camino a tu tanga a mi lengua ansiosa,
la rumba catalana que no deja de darle vueltas a la tortilla,
los planes previstos que hay que ir moldeando a cada rato,
los quizás que no fueron más que eso, posibilidades barajadas,
la almohada confidente de pensamientos ocultos y secretos,
el mapa para perderse sabiendo aproximadamente donde estás,
el bolígrafo que ha despilfarrado tinta en palabras vacías y vanas,
las nubes azul grisaceo que llevan de calle un verano tardio,
la moral doblada por la mitad y menos incluso,
el anuncio tardío que ni tan esperado ni augurado,
las ganas revoltosas de quedarme a tu lado unos pocos días más,
la letra previsible de las canciones exitosas de la radio,
la estupidez que no se puede esconder por más que se pretenda de tan obvia,
el incluido que luego va aparte de todas las partes.
Alguna gaviota decidió usar mi coche como campo de tiro y la puñetera tenía buena puntería.
Dejo el coche aparcado en zona de estacionamiento vigilado, me ponen el papelito de que no puse papelito y no vigilan a las gaviotas con diarrea. Y pretenden que les pague sin que me garanticen la limpieza de mi automovil.
En fin, balance negativo para una noche de copas de martes.
Describir lugares en no más de seis palabras,
redondear el rodeo con un giro a contrapie,
eludir tópicos y crear los propios,
no citar pedantemente,
no citar continuamente,
no citar ni a la más guapa ni a la más fea;
versionar alguna versión de un yo anterior intratable,
manipular un par de palabras
sin exagerar demasiado.
Nada que añadir
poco que decir
y menos que ver.
Tanto que contar
tan de diario
que parece nada.
Días fugaces
con noches entre lluviosas
y calientes.
Poco que decir
tanto que contar
mucho que vivir.
Siento lo que siento y no puedo
quiero hacer nada por evitarlo/cambiarlo.
Independientemente de cuanto y de que
no cambie nada,
pero es lo que hay
aunque tienda a callar
o a ocultarlo tras alguna broma
sin mala intención.