Decidí obviar las razones para no hacerlo y por supuesto, lo hice. Como si hubiera valido de algo. Más bien no. No importa el tiempo que le dediques ni las ganas que le pongas, donde no hay no hay y además no se puede sacar.
El refranero a veces es hasta sabio y resultón. Dicho lo cual añadiré que siempre odié a los que recurren a los refranes cada dos por tres. pero pasado el tiempo odio más a aquellos que para pavonearse de cultura citan a otros. Algunos aún saben a quien citan y lo hacen más o menos apropiadamente, otros ni siquiera y los más risibles dicen aquello de: como dice el poeta . Lo malo es que a lo mejor el que dijo la frase, si tiene autoría reconocida y reconocible, fue un político, un abogado, un tendero, un cura, un escritor en prosa, o es anónima
Que entonces si que es posible que sea de un poeta, o de tres que quedaron para tomar unas cañas.
Hay noches que terminan y empiezan nubladas en vapores de copa,
jerséis demasiado finos para el frío que reina por sus afueras
y mujeres de humo desvanecidas
como el llanto de los cristales.
Ya puse un punto y final
que fue punto y seguido
de las mismas historias,
quejas y exabruptos
casi violentos
de habitualmente.
No quedan títulos distintos
para los siete veces siete
poemas de siempre
casi nunca.