Me gusta tu primera mirada
cada vez que nos volvemos a ver,
una razón para irme aunque
te eche de menos
cada mañana al desperezarme
y cada noche antes del primer ronquido.
Me gusta tu boca cálida
y me encanta cuando arde
tras la hora del café.
Me gusta tu primera mirada
cada vez que nos volvemos a ver,
las ganas de comerme tu boca
que se me aúpa al estómago.
Voy dejando notas variadas
colgadas en tu nevera
no para que no me olvides
-sé que es dificil
si aún te acordabas de mi
tras tantos años-
sino para que no me maldigas
odies/eches de menos
demasiado.
Voy dejando notas variadas
cada vez que paso por tu cocina,
voy dejando anotaciones varias
en tus nalgas
a tinta y mordiscos.
Como si nada más que lo mismo
fuese pasando una y otra vez
sin más descanso…
que el propio cansancio
tedioso de la repetición
Una y otra vez
lo mismo
repitiéndose
de nuevo
una y otra vez
lo mismo.
No puedo encontrar la onomatopeya de esa guitarra
juguetona y gitana
a ritmo de jazz
que djangoreinherdtea cuando tiene oportunidad.