Julio 05, 2005

Reflexiones

¿Qué pasa por tu cabeza cuando no puedes hacer casi nada de lo que te gustaría? Cuando llevas días encerrada en casa sin poder salir, llega un momento en el que ya no te quedan ni cosas qué pensar. He indagado en mi misma tantas horas estos últimos días que me doy miedo. Confundo sensaciones y sentimientos.

He hecho tantas cosas y a la vez tan pocas. En primer lugar, especial mención a la primera temporada de Dawson Crece que vi entre la noche del Sábado y el día del Domingo. Demasiadas lágrimas derramadas. En cosas como ésta es en las que te das cuenta de que tu vida no es especial para nada, que alguien ya ha vivido, e incluso plasmado en televisión, la mayoría de circunstancias que rondan tu retorcida cabeza. Me he sentido terriblemente identificada con Joey. Su manera de sentir me resulta demasiado familiar. Eso sí, me falta algo que ella sí que tiene. Valentía. Ella sí que ha sido capaz de decir lo que siente, cosa que a mi lleva meses resultándome imposible. Y lo de ella era mucho más peligroso. Se arriesgaba a perder su principal amistad, esa persona con la que ha compartido tantas cosas durante los últimos años. Ese apoyo incondicional. Ese que le dejaba su cama para dormir. Yo ni siquiera tengo una relación tan especial con mi ese, pero tengo muchísimo miedo. Es muy difícil levantarte un día y decidirte a dar el paso, arriesgarte a que se rían de ti, a perder lo poco que tienes. ¿Poco? A lo mejor no es tan poco..

Mi pierna sigue igual, estirada. Lleva así desde el Jueves cuando salí de reanimación. La verdad es que no está siendo tan duro como me esperaba, aunque creo que lo peor está por venir, cuando empiece a doblar la rodilla de nuevo. Mañana operan a Inma del menisco, algo bastante más sencillo pero no por ello menos importante. Con suerte, me llevarán a verla. Hemos hablado bastante últimamente y me da muchísima pena saber que el año que viene toca viajar sin ella, seguramente. Aún recuerdo mis primeros días en el club. La odiaba. Me sentaba realmente mal que se metiera conmigo por el hecho de intentar esforzarme lo suficiente en lo que era mi nuevo equipo. Pero, cómo son las cosas, aprendimos a convivir en el equipo y, mucho más que eso, aprendimos a querernos. Es una persona en la que sé que puedo confiar y, realmente, echo de menos aquellos tres años en los que compartimos cancha (estos últimos dos años compartimos banquillo, ¿eh?)

Ni siquiera estoy siendo capaz de plasmar aquí todas las cosas importantes que merodean por mi cabecita loca, aunque lo intento. Creo que no tengo palabras para expresar muchas de las cosas que pienso y eso me preocupa. La falta de comunicación es la principal causa de la ruptura de los vínculos con las personas, ya sean amigos, familiares o, incluso, parejas. Hace tiempo que sueño con ella, y sólo sé que se llama Noelia. Yo me entiendo. Va mucho más allá de lo que, a simple vista, pueda parecer. Y no, no soy homosexual ni nada por el estilo.

Todavía tengo una lista de tareas que completar este verano. Queda pendiente terminar de ver Friends, una de mis series favoritas e, incluso, sacarme el carnet de conducir que, sinceramente y mirando un poco para abajo y hacia la derecha, veo muy difícil que sea pronto. Para el teórico no tengo limitaciones, mi cerebro sigue donde lo dejé el día 20 cuando terminé los exámenes, pero mi cuerpo ha sufrido una ligera transformación que, probablemente, cause enormes dificultades a la hora de intentar sacar el práctico. Ya va siendo hora, me digo a mi misma. Apenas quedan unas semanas para cumplir la veintena y me siento culpable de no tener la motivación suficiente como para ponerme a leer el código o hacer tests. No quiero sacarlo y esa es la principal dificultad que tengo. Aunque sé que debo y que tengo que hacerlo. No debo olvidar que tengo prohibida la moto si no para siempre, al menos hasta dentro de unos meses. Y no puedo permitirme el lujo de ir todos los días a la facultad en autobús. Necesito tener un medio de transporte y el que necesito está en el garaje, esperando por mi carnet.

Para finalizar, especial reseña para los dos niños de mis ojos. Ellos saben quienes son. Él y ella como diría Arma Blanca. Si algún día me faltáis, creo que no podré resistirlo. Si murierais, me suicido. Sólo sé que os quiero.

Algún día leeré todo ésto, cuando hayan pasado unos años, y me reiré de mí misma. Aunque espero que ese ese siga siendo el mismo y esté a mi lado. Y, por supuesto, ellos dos también.

Cotilleado por NaTiLLiNaS a las Julio 5, 2005 01:02 AM
CotilleosSs

:)

Escrito por Aguaenloszapatos a las Julio 9, 2005 02:17 PM
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