A la entrada de la propiedad, los pinos se entremezclaban con los castaños de hojas grandes y carnosas, los sauces despeinados y el verde y plata de los eucaliptos. Sobre ellos, persiguiendo los últimos rayos del sol, trenzaban y destrenzaban su vuelo los pájaros altísimos.
La gravilla del camino de entrada producía un extraño rumor bajo las gomas de la furgoneta. Pequeñas piedras saltaban disparadas contra la carrocería.
Pero Anastasio no las oía. Oía tan sólo sus voces interiores y el latir gozoso y apresurado de su corazón.
Edad Prohibida – Torcuato Luca de Tena
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Escrito por Jesuli a las Julio 22, 2004 09:48 PMQue bonitas palabras, y que libro... parece mentira que un conjunto de palabras, pueda reflejar en algunas ocasiones lo que es en verdad la adolescencia...
Escrito por Ruth a las Julio 23, 2004 01:35 AM